Las autoridades de Chad han comunicado este lunes el cierre por tiempo indefinido de toda su frontera con Sudán, después de los últimos enfrentamientos registrados entre sus Fuerzas Armadas y las paramilitares Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF). Este grupo, enfrentado al Ejército sudanés desde abril de 2023, mantiene una guerra que ha desencadenado una grave emergencia humanitaria en el país vecino.
“El Gobierno de Chad pone en conocimiento de la opinión nacional e internacional que la frontera entre Chad y Sudán está cerrada hasta nueva orden”, ha manifestado el ministro de Comunicación y portavoz del Ejecutivo, Mahamat Gassim Cherif, en una nota difundida por su departamento a través de redes sociales.
El portavoz ha indicado que “esta decisión ha sido adoptada tras las repetidas incursiones y violaciones cometidas en territorio chadiano por las fuerzas en conflicto en Sudán”, subrayando que la prioridad es “evitar todo riesgo de extensión del conflicto” hacia suelo chadiano. Asimismo, ha recalcado que la medida busca “proteger a los conciudadanos y a sus poblaciones refugiadas, además de garantizar la estabilidad y la integridad territorial del país”.
En este contexto, ha detallado que todos los pasos fronterizos quedan cerrados de forma temporal y que los movimientos transfronterizos de “personas y bienes” quedan “suspendidos”. Ha precisado además que “las excepciones excepcionales, estrictamente motivadas por motivos humanitarios, pueden ser acordadas con autorización previa de las autoridades competentes”.
El ministro ha remarcado igualmente que, “en línea con el Derecho Internacional, el Gobierno de Chad se reserva el derecho de responder ante cualquier agresión o violación de su territorio y fronteras”, al tiempo que ha llamado a los habitantes de las áreas limítrofes a que “mantengan la calma, permanezcan vigilantes y respeten esta decisión”. “Pedimos a las autoridades administrativas y militares que velen por la estricta aplicación de esta medida”, ha concluido.
En las últimas semanas, las RSF han llevado a cabo varias ofensivas en las inmediaciones de la frontera chadiano-sudanesa, llegando a perpetrar ataques dentro de Chad que se han saldado con la muerte de cerca de diez militares. Estos sucesos han motivado disculpas de los paramilitares ante Yamena, que posteriormente han responsabilizado al Ejército sudanés de lo ocurrido.
La guerra civil en Sudán se desencadenó por las profundas discrepancias sobre el proceso de integración de las RSF en las Fuerzas Armadas regulares, lo que hizo descarrilar la transición política abierta tras el derrocamiento en 2019 del régimen de Omar Hasán al Bashir. Este proceso ya se encontraba debilitado tras la asonada de 2021 que supuso la caída del entonces primer ministro, Abdalá Hamdok.
El conflicto, en el que intervienen diversos países apoyando a las partes enfrentadas, ha colocado a Sudán en una de las peores crisis humanitarias del planeta, con millones de desplazados y refugiados. La comunidad internacional ha expresado su preocupación por la expansión de enfermedades y por los graves daños sufridos por infraestructuras esenciales, que dificultan la atención a cientos de miles de personas afectadas.