China cita a la cónsul de EEUU en Hong Kong tras la alerta por la nueva ley de seguridad

China llama a consultas a la cónsul de EEUU en Hong Kong tras una alerta sobre la ley de seguridad que permite exigir contraseñas de móviles.

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Una mujer pasea por Hong Kong durante el aniversario de la República Popular de China (imagen de archivo) Europa Press/Contacto/Daniel Ceng Shou-Yi

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El Ministerio de Asuntos Exteriores de China ha llamado a consultas a la cónsul de Estados Unidos en Hong Kong, Julie Eadeh, después de que la legación norteamericana advirtiera a sus ciudadanos de que la Policía podrá requerir las contraseñas de los teléfonos móviles en virtud de un reciente añadido a la Ley de Seguridad Nacional, la norma impulsada por Pekín para reforzar su control político y legal sobre el territorio.

Según un comunicado difundido por el diario chino “Global Times”, el comisario Cui Jianchun trasladó a la representante diplomática estadounidense que esta actuación supone una injerencia en los asuntos internos tanto de China como de Hong Kong, y reclamó a Eadeh que evite repetir este tipo de actuaciones en el futuro.

La modificación legal, en vigor desde el pasado 23 de marzo, contempla penas de hasta un año de prisión para quienes se nieguen a facilitar sus contraseñas a las fuerzas de seguridad. No obstante, el Ejecutivo de Hong Kong se vio obligado el viernes a precisar que los agentes solo podrán reclamarlas con la debida autorización legal y que no están facultados para revisar el contenido de los dispositivos de forma indiscriminada.

En ese mismo comunicado, el Gobierno de Hong Kong aprovechó para cargar contra la cobertura de la prensa extranjera, a la que acusó de difundir “descripciones exageradamente generalizadas” sobre el alcance de la nueva normativa.

La Ley de Seguridad Nacional, que China defiende como un instrumento clave para combatir a “elementos desestabilizadores extranjeros”, ha sido señalada por organizaciones de derechos humanos y por la oposición prodemocrática como el mecanismo central para desmantelar la disidencia en Hong Kong, donde el movimiento crítico ha quedado prácticamente desarticulado bajo unas autoridades alineadas con las directrices de Pekín.