El Gobierno chino ha manifestado este jueves su “pesar” por la expiración del tratado de reducción de armas estratégicas Nuevo START y ha insistido en que no tiene intención de incorporarse a las conversaciones de desarme nuclear con Estados Unidos y Rusia, tal y como había planteado el presidente estadounidense, Donald Trump, al considerar que sus capacidades atómicas “no están al mismo nivel” que las de las dos grandes potencias.
El portavoz del Ministerio de Exteriores, Lin Jian, subrayó que el Nuevo START “tuvo una gran importancia para mantener la estabilidad estratégica global” y recalcó que “la comunidad internacional generalmente está preocupada por el impacto negativo que tendrá este hecho en el sistema internacional de control de armas y el orden nuclear gobal”.
En esta línea, exigió a Washington que responda “positivamente” a la iniciativa de Rusia para extender los límites fijados en el Nuevo START mientras no exista un nuevo pacto, y le instó a actuar “de forma responsable” para “retomar cuanto antes el diálogo estratégico” con Moscú, según publicó el diario chino ‘Global Times’.
“China siempre ha adoptado una postura de extrema cautela y una actitud responsable sobre los asuntos de armas nucleares”, afirmó Lin, recordando que Pekín mantiene “una estrategia nuclear de autodefensa” basada en “una política de no ser los primeros en usar las armas nucleares” ni “amenazar con usar armas nucleares contra Estados no nucleares”.
Por este motivo, remarcó que China “siempre mantiene sus fuerzas nucleares el nivel mínimo requerido para la seguridad nacional y no tiene interés alguno en una carrera armamentística con ningún país”. “China ha defendido de forma consistente que el progreso en desarme nuclear debe seguir el principio de protección de la estabilidad estratégica global y garantizar que no se socava la seguridad de ningún país”, añadió.
Lin reiteró que, en el contexto actual y dado que “las fuerzas nucleares de China no están al mismo nivel que las de Estados Unidos y Rusia”, Pekín “no participará en esta fase en negociaciones de desarme nuclear”, rechazando de nuevo la postura defendida por Trump y reiterada en los últimos meses por Washington.
Desde Moscú, el Kremlin calificó también este jueves de “negativa” la expiración del tratado, suscrito con Estados Unidos en 2011 y ya sin efecto por la ausencia de un nuevo marco jurídico, lo que supone que, por primera vez en más de medio siglo, no exista un sistema de control específico para este tipo de armamento entre ambos países. El Gobierno ruso recordó asimismo que su oferta a Washington para “mantener el techo de restricciones durante un año” sigue “sin respuesta”.
El acuerdo fue firmado en abril de 2010 en Praga por los entonces presidentes de Estados Unidos y Rusia, Barack Obama y Dimitri Medvedev, y entró en vigor en febrero de 2011 tras la ratificación por ambas partes. No obstante, el presidente ruso, Vladimir Putin, anunció la suspensión de la participación de Rusia en febrero de 2023, en plena invasión de Ucrania, sin que se haya logrado consensuar su renovación.
El secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, calificó en las últimas horas la expiración del tratado como “un momento grave para la paz y la seguridad internacional”, al subrayar que “no hay límites vinculantes sobre los arsenales nucleares estratégicos” de ambos países. “Esta disolución de décadas de logros no podría tener lugar en peor momento, ya que el riesgo del uso de un arma nuclear es el más elevado en décadas”, advirtió, si bien instó a “reiniciar y crear un régimen de control de armas adecuado a un contexto en rápida evolución”.