Las autoridades chinas han arremetido contra el Gobierno de Japón al acusarlo de “buscar problemas” con su postura sobre Taiwán y de emplear esta cuestión como “pretexto para justificar su remilitariazción”, en un momento en el que la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, impulsa una reforma constitucional para poner fin a la etapa pacifista del país.
El portavoz del Ministerio de Exteriores de China, Guo Jiakun, afirmó en rueda de prensa que “Japón no tiene ningún derecho a opinar sobre la región china de Taiwán, tanto desde el punto de vista histórico como jurídico”, de acuerdo con las declaraciones recogidas por el diario estatal ‘Global Times’.
Guo subrayó que las palabras de la jefa del Ejecutivo nipón, Sanae Takaichi, “crean problemas, confrontación y muestran las ambiciones de la derecha japonesa de impulsar una remilitarización con el pretexto de supuestas crisis”. “Esto pone en tela de juicio el orden internacional tras la Segunda Guerra Mundial”, añadió el portavoz.
En la misma línea, denunció que la posición de Tokio “es una grave amenaza para la par y la estabilidad regionales” y recalcó que la comunidad internacional “debe permanecer alerta y oponerse a esto” en la medida de sus posibilidades.
“Pedimos nuevamente a Japón que se adhiera al espíritu de las cuatro declaraciones conjuntas firmadas entre China y Japón, y que quede de lado cualquier acto de manipulación al respecto”, manifestó Guo al reiterar el mensaje de Pekín a las autoridades japonesas.
En noviembre, Takaichi declaró que un hipotético ataque de China contra Taiwán podría desencadenar una respuesta militar por parte de Tokio, unas palabras que provocaron una enérgica reacción del Gobierno chino. Entonces, el portavoz del Ministerio de Exteriores, Lin Jian, calificó dichas manifestaciones de “fuerte injerencia” en los asuntos internos de China y de “duro golpe para las relaciones bilaterales”.
Las declaraciones de Takaichi, figura ultraconservadora que asumió el cargo en octubre, originaron además una polémica adicional cuando el cónsul chino en Osaka, Xue Jian, publicó un mensaje —posteriormente retirado— en el que abogaba por “cortar el sucio cuello” de la primera ministra, a la que acusaba de “haberse abalanzado” sobre las autoridades chinas “sin dudarlo un solo instante”.
Las relaciones entre China y Taiwán quedaron interrumpidas en 1949, tras la derrota del partido nacionalista Kuomintang frente al Partido Comunista en la guerra civil, lo que llevó a los nacionalistas a refugiarse en el archipiélago. Los contactos se retomaron únicamente en el ámbito empresarial e informal a partir de la década de 1980.