Delegaciones diplomáticas de China y Filipinas se han reunido este sábado con el objetivo de reducir la distancia entre sus posturas en el prolongado contencioso territorial que ambos países mantienen en el mar de la China Meridional.
En esta zona, guardacostas y embarcaciones pesqueras de los dos Estados se ven envueltos con frecuencia en incidentes en áreas en disputa como Masinloc, también conocido como atolón de Scarborough; una fuente de tensión permanente que en las últimas semanas se ha intensificado por factores externos, entre ellos la guerra de Irán y sus efectos sobre los mercados internacionales.
Pese a este contexto, la cita celebrada en la ciudad de Quanzhou, en la provincia china de Fujian, se ha desarrollado en un clima constructivo. El Ministerio de Exteriores chino ha subrayado que se produjo un intercambio de ideas “sincero y en profundidad” entre el viceministro de Asuntos Exteriores de China, Sun Weidong, y el subsecretario del Departamento de Asuntos Exteriores de Filipinas, Leo Herrera-Lim.
Según la nota oficial, “la parte china instó a Filipinas a respaldar sus palabras con hechos, retomar la resolución de los problemas marítimos mediante el diálogo y la consulta, y crear condiciones favorables para la estabilización de las relaciones bilaterales”.
El comunicado añade que Filipinas, por su lado, subrayó la importancia de preservar los canales diplomáticos y gestionar de manera adecuada las discrepancias existentes.
Ambas delegaciones expresaron además una visión positiva sobre la evolución de los lazos entre China y la ASEAN, y coincidieron en que, pese a un entorno internacional complejo y cambiante, reforzarán la comunicación y la coordinación para profundizar la cooperación en Asia Oriental y proteger la estabilidad y el desarrollo de la región.