La decisión no solo desmonta una pieza central del programa comercial de Trump; también refuerza el papel del Congreso en la fijación de aranceles y reabre el debate sobre los límites del poder presidencial.
¿Por qué el Supremo anula los aranceles de Trump?
La clave jurídica está en la IEEPA, una norma pensada para situaciones excepcionales -como conflictos o amenazas extraordinarias- que permite al Ejecutivo regular determinadas transacciones económicas. La Casa Blanca defendió que esa ley habilitaba al presidente a “regular” importaciones.
El Supremo discrepa: la norma no menciona explícitamente la palabra “arancel” y no puede interpretarse como autorización para imponer gravámenes de alcance, duración y cuantía ilimitados sin aval del Congreso.
En su opinión mayoritaria, el presidente del Tribunal Supremo, John Roberts, subraya que una facultad de tal magnitud requiere una autorización clara del poder legislativo.
Un freno al poder presidencial
Más allá del comercio, la sentencia tiene una lectura política evidente. El tribunal de mayoría conservadora fija límites al Ejecutivo y refuerza el sistema de “checks and balances”, el equilibrio de poderes previsto en la Constitución estadounidense.
Desde su regreso a la Casa Blanca, Trump había convertido los aranceles en una herramienta de presión diplomática y negociación internacional. El fallo desmonta ese instrumento en su versión más amplia y unilateral.
¿Qué pasa con los casi 200.000 millones recaudados?
Según estimaciones citadas en distintos análisis económicos, el Gobierno estadounidense habría recaudado cerca de 200.000 millones de dólares con el conjunto de aranceles. El fallo abre la puerta a reclamaciones masivas por parte de empresas importadoras que pagaron esos gravámenes.
Modelos económicos como el de Penn-Wharton Budget Model estiman que las devoluciones podrían alcanzar los 175.000 millones de dólares, aunque la sentencia no ordena explícitamente reembolsos. Es probable que esta cuestión se dirima en tribunales inferiores.
Empresas como Costco ya habían iniciado acciones legales, anticipando un escenario que ahora gana fuerza.
¿A qué aranceles afecta exactamente?
La decisión se limita a los llamados aranceles “recíprocos”, aquellos diseñados para igualar -según la argumentación de la Administración Trump- los gravámenes que otros países imponían a Estados Unidos. En la práctica, estos aranceles se aplicaron de forma generalizada y con criterios controvertidos, como incluir el IVA europeo en los cálculos o vincular las tasas al déficit comercial bilateral.
No quedan anulados otros aranceles sectoriales, como los del acero, aluminio o automóviles, que se mantienen en el 25%, ni determinados gravámenes específicos impuestos bajo otras bases legales.
¿Qué supone para Europa?
La Unión Europea figura entre los principales afectados por los aranceles recíprocos. Antes del fallo, Bruselas renegociaba una reducción de tasas del 25% al 15% en determinados productos.
Con la sentencia, el gravamen general se reduce al 10%, lo que rebaja tensiones en un momento de complejas negociaciones transatlánticas.
En 2025, la UE fue el mayor origen del déficit comercial de bienes de Estados Unidos, con un desfase de 218.750 millones de dólares, según datos oficiales citados en análisis recientes.
Sin embargo, los aranceles sobre sectores estratégicos europeos -como acero, aluminio y automóvil- permanecen intactos.
Impacto global
México, principal socio comercial de Estados Unidos, pasa de un arancel del 25% al 10%. Canadá, que había recibido un gravamen adicional del 35%, también se beneficia del recorte. China ve reducido su arancel general del 34% al 10%, en un contexto de tensiones comerciales intermitentes.
Otros países como Indonesia experimentan reducciones similares tras renegociaciones previas.
¿Y ahora qué hará la Casa Blanca?
La Administración ha reaccionado con rapidez y ha aprobado una medida de urgencia para establecer un arancel general del 10% por otra vía legal, evitando así una caída abrupta del sistema.
La batalla jurídica no ha terminado. La sentencia limita una estrategia, pero no cierra el conflicto comercial. Trump pierde su herramienta más expansiva, pero mantiene margen para rediseñar su política arancelaria dentro de los límites fijados por el Supremo.
TODAS LAS CLAVES, DE UN VISTAZO
El Supremo declara inconstitucionales los aranceles recíprocos de Trump (6-3).
Limita el uso de la ley de emergencia económica para imponer gravámenes.
Abre la puerta a reclamaciones millonarias de empresas.
Reduce la presión sobre la UE, México, Canadá y China.
Mantiene vigentes aranceles sectoriales como acero y automóviles.
La sentencia no es solo un revés económico: redefine el equilibrio entre la Casa Blanca y el Congreso en materia comercial y marca un punto de inflexión en la política arancelaria de Estados Unidos.