El Ejecutivo colombiano ha decidido poner de nuevo en marcha los vuelos de repatriación de migrantes procedentes de Estados Unidos, tras un año suspendidos en pleno desencuentro diplomático con Washington y justo en la antesala de la visita del presidente estadounidense, Donald Trump, a su homólogo colombiano, Gustavo Petro, en la Casa Blanca.
“Reanudamos los vuelos de repatriación de connacionales deportados desde Estados Unidos. Con dignidad cumplimos”, ha comunicado el Ministerio de Asuntos Exteriores de Colombia en un mensaje en sus redes sociales, acompañado de imágenes de la llegada de los repatriados al aeropuerto de El Dorado, en Bogotá.
La cartera de Exteriores ha subrayado que estas personas han recibido un “trato digno” durante todo el proceso de traslado. La decisión adoptada hace un año por el Gobierno colombiano de frenar estos vuelos, en plena ofensiva de deportaciones de la Administración Trump, se sustentó precisamente en las penosas condiciones en las que estaban siendo transportados miles de migrantes.
En un primer momento, el presidente Petro se negó a permitir el aterrizaje en Colombia de dos aeronaves procedentes de Estados Unidos con decenas de deportados, alegando que no se les había dispensado un trato adecuado, después de que grupos de migrantes enviados a otros países fueran vistos descendiendo de los aviones con las manos atadas.
“Un migrante no es un delincuente y debe ser tratado con la dignidad que un ser humano merece”, afirmó entonces Petro en sus redes sociales. Posteriormente, accedió a autorizar la llegada de algunos de estos vuelos, tras la reacción de Trump, que respondió imponiendo aranceles de hasta el 25% a las exportaciones colombianas.
El próximo martes, Trump recibirá a Petro en la Casa Blanca, tras un año marcado por amenazas y gestos de hostilidad del mandatario estadounidense hacia el presidente colombiano, entre ellos su inclusión en la lista Clinton, un registro en el que se señala a personas físicas y jurídicas por supuestos vínculos con el narcotráfico.