Colonos prenden fuego a una mezquita cerca de Nablús en plena ola de tensión en Cisjordania

Colonos incendian una mezquita en Duma, al sur de Nablús, en pleno Ramadán, mientras crecen las críticas por el cierre de Al Aqsa en Jerusalén.

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Colonos erigiendo un campamento en una zona militar cerrada cerca del asentamiento de Barkan, en Cisjordania (archivo) Ilia Yefimovich/dpa

Colonos erigiendo un campamento en una zona militar cerrada cerca del asentamiento de Barkan, en Cisjordania (archivo) Ilia Yefimovich/dpa

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Un grupo de colonos ha prendido fuego este jueves a una mezquita en una localidad de Cisjordania, en un ataque en el que también han aparecido pintadas de carácter racista en las paredes del templo y que se ha saldado sin heridos, según han denunciado las autoridades tras el incidente, inmediatamente censurado por el Movimiento de Resistencia Islámica (Hamás).

El templo, conocido como mezquita de Mohamad Fayad, ha sufrido daños parciales a causa del incendio y está situado en la localidad de Duma, al sur de Nablús. De acuerdo con fuentes locales citadas por la agencia palestina de noticias WAFA, el fuego pudo ser sofocado antes de que afectara a toda la estructura.

El Ministerio de Donaciones Religiosas ha alertado del incremento de ataques incendiarios contra mezquitas en Cisjordania y ha lamentado que se produzcan en pleno Ramadán. Asimismo, ha recalcado que existe “un plan sistemático” de Israel para apropiarse de tierras palestinas mediante la desestabilización de la seguridad de los habitantes de la zona.

En la misma línea, Hamás ha tildado el ataque de “cobarde acto criminal por parte de bandas extremistas de colonos” y ha incidido en que constituye “un crimen atroz y un desprecio a la santidad de los lugares de Dios”, según ha informado el diario palestino 'Filastin'.

“Pedimos a las masas de nuestro orgulloso pueblo que se movilicen y actúen para repeler la agresión de los colonos, formar comités de protección popular para defender las mezquitas, casas y propiedades y hacer frente al enemigo en todo los puntos de contacto”, ha manifestado el grupo islamista palestino.

Por ahora no se han comunicado arrestos por parte de las fuerzas de seguridad israelíes, en un contexto marcado por el aumento de las operaciones militares y los ataques de colonos en Cisjordania y Jerusalén Este. Este tipo de episodios se ha intensificado desde el 7 de octubre de 2023, aunque ya en los nueve primeros meses de ese año se habían registrado cifras sin precedentes en dos décadas de palestinos muertos en estos territorios desde la Segunda Intifada.

La Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) indicó a comienzos de enero que durante 2025 se había documentado el fallecimiento de 240 palestinos, entre ellos 55 menores, a manos de fuerzas israelíes o colonos. Del total, 225 muertes se atribuyen a acciones del Ejército y la Policía, nueve a ataques de colonos y seis a incidentes en los que “se desconoce si fueron asesinados por fuerzas o colonos israelíes”.

Reacciones al cierre de la mezquita de Al Aqsa

El ataque se ha producido pocas horas después de que ocho países árabes —Arabia Saudí, Egipto, Emiratos Árabes Unidos (EAU), Indonesia, Jordania, Pakistán, Qatar y Turquía— condenaran el “continuado cierre por parte de las autoridades ocupantes israelíes” de la mezquita de Al Aqsa, justificado por motivos de seguridad, en pleno conflicto en Oriente Próximo por la ofensiva lanzada el 28 de febrero por Israel y Estados Unidos contra Irán.

Estos Estados subrayaron que las restricciones de acceso a la Ciudad Vieja de Jerusalén y a sus lugares de culto “constituyen una flagrante violación del Derecho Internacional y del Derecho Internacional Humanitario, así como del 'statu quo' histórico y jurídico y del principio de libertad de acceso sin restricciones a los lugares de culto”.

En su comunicado, expresaron además su “rechazo y condena absolutos” a estas decisiones “ilegales e injustificadas”, junto con las “continuadas prácticas continuadas de Israel contra fieles en la mezquita de Al Aqsa”, ubicada en la Explanada de las Mezquitas. Recordaron igualmente que “Israel no tiene soberanía sobre la ocupada ciudad de Jerusalén ni sobre sus lugares sagrados musulmanes y cristianos”.

Los ocho países instaron también a Israel a poner fin al cierre de la mezquita de Al Aqsa y a “retirar las restricciones al acceso a la Ciudad Vieja de Jerusalén”, al tiempo que llamaron a la comunidad internacional a “adopte una postura firme que obligue a Israel a detener sus violaciones y prácticas ilegales contra lugares santos musulmanes y cristianos en Jerusalén”.

Palestina reclama la reapertura de Al Aqsa

A estas críticas se sumó el Ministerio de Exteriores palestino, que sostuvo que el cierre del recinto religioso supone “una grave transgresión de los derechos” de la población palestina y “una violación del 'statu quo' histórico y legal existente”, según un comunicado difundido en sus redes sociales.

El Ministerio reiteró su condena “en los términos más enérgico” por la “continua agresión de las autoridades de ocupación israelíes contra la sagrada mezquita de Al Aqsa al cerrarla por la fuerza a los fieles e imponer estrictas restricciones al acceso a la Ciudad Vieja y a los lugares de culto en Jerusalén, con pretextos de seguridad, especialmente durante el mes sagrado de Ramadán”.

Además, insistió en que “Israel no tiene soberanía” sobre Jerusalén Este ni “sobre ninguna parte del territorio de Palestina”, y argumentó que este tipo de decisiones constituyen “una clara violación del Derecho Internacional y del estatus jurídico e histórico existente de los lugares sagrados”.

Por ello, atribuyó “plenamente” a Israel la responsabilidad de estas “violaciones” y reclamó la reapertura inmediata de la mezquita y la retirada de “todas las restricciones impuestas al acceso a los fieles”, al tiempo que urgió a la comunidad internacional a “tomar medidas urgentes para detener estas violaciones y garantizar la libertad de culto”.

Israel se hizo con el control de la Explanada de las Mezquitas y del resto de la Ciudad Vieja de Jerusalén durante la Guerra de los Seis Días, en 1967. No obstante, permitió que Jordania mantuviera la custodia religiosa del enclave y, en virtud del acuerdo de paz, reconoció el “papel especial” de Amán sobre “los lugares santos musulmanes en Jerusalén”.