El histórico dirigente del Sinn Féin, Gerry Adams, se sienta desde este lunes en el banquillo del Tribunal Real de Justicia de Londres en un proceso civil que le atribuye una supuesta complicidad y responsabilidad directa en atentados del Ejército Republicano Irlandés Provisional (IRA) perpetrados en territorio británico entre las décadas de 1970 y 1990.
La demanda ha sido interpuesta por John Clark, Jonathan Ganesh y Barry Laycock, víctimas de distintos ataques, que reclaman a Adams una compensación simbólica de 1 libra en concepto de daños morales, al considerar “que estuvo tan involucrado como las personas que colocaron y detonaron esas bombas”.
Según la Fiscalía, el escrito sostiene que ninguno de los atentados con explosivos cometidos en suelo británico se habría llevado a cabo sin el visto bueno de Adams. Aunque el documento reconoce su papel en el avance del proceso de paz en Irlanda del Norte, también subraya que “contribuyó a la guerra”.
Adams, que ha comparecido este lunes ante la corte londinense, ha rechazado siempre cualquier vínculo con estas acciones. Su equipo legal recalca que “desempeñó un papel fundamental” en las negociaciones que desembocaron en el Acuerdo del Viernes Santo, firmado en abril de 1998 y que puso fin a décadas de violencia.
La defensa ha cuestionado igualmente que estas tres víctimas puedan formular ahora estas reclamaciones, tantos años después de que prescribieran los plazos legales. “Incluso si la demanda no estuviera abocada al fracaso por motivos de prescripción, fracasaría inevitablemente por sus méritos. El acusado niega enérgicamente cualquier implicación en los atentados”, han alegado sus abogados.
“El demandado nunca ha sido detenido como sospechoso, y mucho menos acusado o condenado, por ningún delito relacionado con ninguno de los atentados”, ha remarcado la representación legal de Adams, que confía en que el caso quede visto para sentencia la próxima semana.