Comienza la campaña de la segunda vuelta presidencial tras un debate que refuerza a Seguro

Portugal inicia la segunda vuelta presidencial tras un duro debate televisado que consolida a Seguro frente a Ventura, en plena pugna por el voto indeciso.

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El candidato socialista António José Seguro. Europa Press/Contacto/Henrique Casinhas

El candidato socialista António José Seguro. Europa Press/Contacto/Henrique Casinhas

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La campaña para la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Portugal se ha puesto en marcha este miércoles, a rébufo del debate televisado de la noche anterior, dominado por reproches mutuos. En ese cara a cara, el socialista António José Seguro consolidó su perfil de aspirante independiente y como el único preparado frente al líder de Chega, un André Ventura que volvió a presentarse como víctima: “Se trata de cancelarme”, dijo.

En el que ha sido el único debate en televisión antes de la votación del 8 de febrero, Seguro trató de subrayar que Ventura concurre en las elecciones equivocadas y que no encaja en el papel de presidente de la república, mientras el dirigente de la ultraderecha cargaba contra la “herencia socialista” y su supuesta “falta de ideas”.

Ambos contendientes se esforzaron en remarcar en todo momento la distancia que les separa y aprovecharon cada intervención para descalificarse. Seguro insistió, sin embargo, en su condición de candidato transversal, capaz de sumar apoyos muy diversos, incluso de quienes “nunca se han involucrado en política”.

“Quería que toda la derecha se uniera a él”, se jactó Seguro, destacando la soledad de Ventura en el campo conservador y reprochándole haber intentado convertir estas presidenciales en una especie de primarias de la derecha.

Ventura, en cambio, interpretó esa amplia convergencia en torno a Seguro para el día 8 —una última encuesta le otorga hasta el 60% de los votos— como una maniobra dirigida contra su figura. “Se trata de cancelarme”, repitió el líder ultra, reforzando un discurso victimista que se ha convertido en constante durante la campaña.

Seguro apuntaló su imagen de candidato preparado explicando al “diputado” Ventura que el respaldo de algunos de los grandes referentes históricos de la derecha portuguesa —como el expresidente Aníbal Cavaco Silva— no responde a una cuestión ideológica, sino a la necesidad de apostar por alguien que proteja los espacios comunes: “vivir en democracia, en libertad, con respeto hacia el adversario, sin desinformación y sin recurrir a métodos que no sean democráticos”.

El único punto en el que ambos se aproximaron fue en las críticas a la reforma laboral del Gobierno del primer ministro Luís Montenegro. Los dos coincidieron en que no la firmarían tal y como está redactada ahora, aunque cada uno defendió un modelo alternativo distinto. La crisis sanitaria, la reforma constitucional, el alcance de los poderes presidenciales y la inmigración completaron la lista de asuntos más conflictivos.

Los momentos de mayor tensión se produjeron al abordar la crisis sanitaria y, sobre todo, la inmigración, tema predilecto de Ventura, que reprochó a Seguro que se muestre dispuesto a firmar una ley de regularización si llega al Palacio de Belém. El aspirante socialista le acusó de intentar “crear miedo y división” al vincular inmigración con inseguridad y deterioro de los servicios públicos.

En la recta final del debate, Seguro volvió a poner el acento en su trayectoria política y su moderación como principales credenciales para ocupar la jefatura del Estado, y prometió lealtad institucional con el Ejecutivo, aunque defendió que el presidente debe ser “más exigente” con los gobiernos.

Ventura, por su parte, se presentó como el candidato de los descontentos, reclamando el voto para “dar a la democracia la sacudida que merece” y frenar que el país siga en manos de unas élites “que se han apoderado del poder y el dinero y lo han repartido entre sus amigos”.

Los electores portugueses podrán votar de forma anticipada este domingo. En la primera vuelta, Seguro alcanzó el 31% de los sufragios, un porcentaje que podría duplicar el día 8 gracias al trasvase de apoyos desde la izquierda y la derecha. Ventura se mantendría en torno al 24,5%, en línea con el resultado del 18 de enero, con cerca de un 15% de votantes aún indecisos.