El Gobierno de España ha ordenado el despliegue de la fragata Cristóbal Colón (F-105) hacia el Mediterráneo oriental para contribuir a la protección de Chipre en el marco de una misión europea marcada por la creciente tensión regional tras la guerra iniciada por Estados Unidos e Israel contra Irán.
El buque, considerado uno de los activos más avanzados de la Armada española en guerra naval de superficie, participará en la operación junto al portaaviones francés Charles de Gaulle (R91), que encabeza el grupo de combate europeo desplegado en la zona.
La elección de la fragata no es casual. La Cristóbal Colón, quinta unidad de la clase Álvaro de Bazán-class frigate, es la más moderna de la serie y destaca por sus avanzados sistemas de defensa antimisiles y su capacidad para detectar y responder a múltiples amenazas simultáneamente.
Defensa antimisiles y capacidad contra drones
El buque incorpora una versión avanzada del sistema Aegis Combat System, una plataforma de defensa capaz de rastrear y gestionar hasta 200 objetivos al mismo tiempo y detectar amenazas a más de 300 kilómetros de distancia. Este sistema permite coordinar la defensa aérea de una flota o incluso de un territorio bajo su cobertura.
Además, la fragata cuenta con 48 celdas de lanzamiento vertical para misiles antiaéreos como RIM‑66 Standard missile y RIM‑7 Sea Sparrow, así como misiles antibuque AGM‑84 Harpoon y Naval Strike Missile para el combate de superficie.
Uno de los aspectos clave que han influido en su despliegue es su capacidad de defensa frente a drones, una amenaza cada vez más habitual en conflictos recientes. Para ello dispone de cañones automáticos de 25 mm de la empresa BAE Systems, equipados con sistemas ópticos que permiten detectar y neutralizar objetivos a gran velocidad.
Apoyo logístico y misión europea
La fragata operará integrada en el grupo de combate del Charles de Gaulle, junto con buques de varios países europeos. En el despliegue también participará el buque logístico Cantabria (A-15), encargado de suministrar combustible, armamento y repuestos.
Según fuentes militares, la misión se desarrolla bajo coordinación europea y no responde a presiones directas de Washington, en un momento en el que las tensiones diplomáticas entre el Gobierno español y el presidente estadounidense Donald Trump han aumentado por la postura de Madrid contraria a participar en operaciones militares contra Irán.
La Cristóbal Colón, con 146 metros de eslora y una tripulación de unos 215 marinos, también está equipada con torpedos Mark 46 torpedo para la guerra antisubmarina y puede desplegar un helicóptero Sikorsky SH‑60 Seahawk desde su cubierta para ampliar su capacidad de vigilancia y ataque.
El despliegue refleja el intento de Europa de reforzar la seguridad en el Mediterráneo oriental y proteger a Chipre ante el riesgo de que la escalada militar en Oriente Próximo se extienda a otros países de la región.