El Ejército de Corea del Sur ha puesto en marcha los preparativos para desplegar el misil balístico de gran potencia Hyunmoo-5, descrito como “monstruoso” por sus dimensiones y considerado un pilar esencial en la estrategia de disuasión frente a los programas nucleares y de misiles de Corea del Norte, según ha adelantado la agencia Yonhap citando a fuentes militares.
Con este tipo de armamento, las Fuerzas Armadas surcoreanas aspiran a reforzar sus capacidades de ataque convencionales para impedir y, llegado el caso, responder ante cualquier “gran ataque” procedente del Norte. Esta iniciativa se alinea con las reclamaciones del ministro de Defensa, Ahn Gyu-back, que lleva tiempo pidiendo un incremento notable del arsenal ofensivo del país ante las persistentes amenazas nucleares de Pyongyang.
Al mismo tiempo, Ahn ha insistido en la necesidad de mantener un cierto “equilibrio” frente al desafío nuclear norcoreano. “Dado que Corea del Sur no puede poseer armas nucleares al ser signataria del Tratado de No Proliferación Nuclear, creo firmemente que deberíamos poseer una cantidad considerable de misiles monstruosos Hyunmoo-5 para lograr un equilibrio antiterrorista”, recordaba el ministro en una entrevista concedida a finales del año pasado a la misma agencia, en la que añadió que la fabricación de estos misiles ya estaba en marcha y que se estaban estudiando fórmulas para incrementarla de forma notable.
Seúl mostró por primera vez en público el Hyunmoo-5 durante los actos del Día de las Fuerzas Armadas de 2023, aunque la mayoría de sus especificaciones siguen siendo clasificadas por su importancia estratégica. Aun así, el plan del Ejército pasa por incorporar varios cientos de misiles de nueva generación, entre ellos el Hyunmoo-5 y variantes más avanzadas que continúan en fase de desarrollo. De acuerdo con Yonhap, el calendario oficial prevé que el proceso de despliegue, iniciado a finales de 2025, quede completado antes de que finalice el mandato del presidente Lee Jae Myung, en junio de 2030.