El presidente del Consejo Europeo, António Costa, ha salido este viernes en defensa del “orden internacional basado en normas” tras la ofensiva lanzada el 28 de febrero por Estados Unidos e Israel contra Irán. “El unilateralismo nunca puede ser el camino a seguir”, ha remarcado.
Durante un extenso discurso en un acto celebrado en Hamburgo, en Alemania, ha subrayado que “La Unión Europea defenderá siempre un orden internacional basado en normas, anclado en el Derecho Internacional, el multilateralismo y los principios consagrados en la Carta de Naciones Unidas. La alternativa es caos y violencia”.
En su intervención ha recalcado que “no se pueden aceptar las violaciones al Derecho Internacional, ya sea en Ucrania, Groenlandia, América Latina, África o Gaza” y ha añadido que “No podemos aceptar violaciones de los Derechos Humanos, ya sea en Irán, Sudán o Afganistán”.
Costa ha insistido en que “la guerra en Oriente Próximo es de suma preocupación” y, tras señalar a Irán como “responsable de las causas fundamentales de esta situación”, ha reiterado que “el unilateralismo nunca puede ser el camino a seguir”.
Ha denunciado que “Las represalias de Irán y sus aliados en toda la región, con ataques contra muchos de sus vecinos, incluido Chipre, un estado miembro de la Unión Europea, socavan la paz y la seguridad internacionales. La rápida respuesta de Grecia, Francia, Italia y España, al enviar fuerzas militares para proteger a Chipre, es un poderoso ejemplo de autonomía europea y solidaridad inquebrantable”.
Por ello, ha pedido a todos los actores implicados “máxima moderación” y ha expresado su apoyo a la población iraní ante su sufrimiento. “Creemos que sus derechos y libertades deben ser plenamente respetados”, ha señalado.
En la misma línea, ha defendido que el pueblo iraní tiene derecho “a vivir en paz y determinar su propio futuro” y ha enfatizado que “Proteger a los civiles, garantizar la seguridad nuclear y respetar el Derecho Internacional es crucial. Debemos evitar una mayor escalada”.
El presidente del Consejo Europeo ha advertido de que las “consecuencias” de un escenario de creciente hostilidad que pone en riesgo a todo Oriente Próximo, a Europa y a otras regiones son “graves”, como ilustra el bloqueo del estrecho de Ormuz. “La única solución duradera y sostenible es una resolución diplomática”, ha concluido.
Apuesta por una defensa europea más fuerte
En otro tramo de su discurso, Costa ha recordado que la Unión Europea nació como un proyecto de reconciliación y paz, aunque ha alertado de que “la paz sin defensa es una ilusión”. En este contexto, ha valorado que se esté trabajando “incansablemente” para aumentar la inversión, coordinar esfuerzos, ganar eficiencia, reforzar la industria europea de defensa y poner en marcha nuevos instrumentos financieros.
Ha detallado que “El gasto en defensa en 2025 aumentó casi un 80% en comparación con antes de la guerra en Ucrania. La Unión Europea y sus estados miembros están movilizando hasta 800.000 millones de euros para 2028. Esto marca el mayor aumento de la inversión en defensa en la historia de la Unión Europea. No en oposición a la OTAN, sino para fortalecer la alianza transatlántica”.
No obstante, ha advertido de que “la seguridad a largo plazo en Europa no se puede mantener sólo mediante una mayor inversión y cooperación en materia de defensa” y ha recalcado que “Debe lograrse a través de una paz justa y duradera en Ucrania, porque la seguridad de Ucrania es la seguridad de Europa”.
Ha recordado que la reacción europea “ha sido clara desde el primer día de la guerra de agresión de Rusia”: “Prestar pleno apoyo a Ucrania, político, diplomático, financiero, en su seguridad, reconstrucción y en su camino hacia la membresía en la Unión Europea”.
Costa ha defendido además que la futura incorporación de Ucrania, Moldavia y otros países de los Balcanes “es la mejor inversión geopolítica que la Unión Europea puede hacer para la paz y la prosperidad”.
Para cerrar su intervención, ha subrayado que “Vivimos en un mundo multipolar, pero eso no significa que volvamos a un pasado de divisiones, bloques o esferas de influencia. La Unión Europea no es una herramienta en el juego de otro. La Unión Europea debe ser su propio jugador. Necesitamos definir nuestro propio rumbo, basado en la cooperación y no en la confrontación. Soberanía no es aislamiento: se trata de alianzas, de construir puentes, de encontrar socios que compartan nuestros valores”.