Costa Rica clausura su Embajada en Cuba y alerta sobre el deterioro de los Derechos Humanos en la isla

Costa Rica cierra su Embajada en Cuba por la deriva de los Derechos Humanos y Cuba responde acusando presiones de Estados Unidos.

3 minutos

El presidente saliente de Costa Rica, Rodrigo Chaves, en una imagen de archivo Europa Press/Contacto/Victor Baldizon

Publicado

3 minutos

El Ejecutivo de Costa Rica comunicó este miércoles el cierre de su Embajada en Cuba y solicitó formalmente a La Habana que retire de San José a todo su personal diplomático, salvo el equipo consular. Al mismo tiempo, el Gobierno costarricense expresó su “profunda preocupación” por el “deterioro sostenido” de la situación de los Derechos Humanos en la isla caribeña.

En rueda de prensa, el presidente saliente, Rodrigo Chaves, reiteró que “Costa Rica no reconoce la legitimidad del régimen comunista de Cuba, en vista del maltrato, la represión y las condiciones indignas que tienen los habitantes de esa isla hermosa” y urgió a las autoridades cubanas a “llevarse a sus diplomáticos” del país.

Chaves, convencido de que “desde 1959 el régimen ha parasitado de otros países para mediodarle a su gente”, instó al Gobierno cubano a “reconocer” que “el modelo comunista fracasó en Cuba, como ha fracasado en todos los lugares donde lo han instaurado”, y defendió la necesidad de “limpiar al hemisferio de comunistas”.

El ministro de Exteriores, Arnoldo André Tinoco, detalló que la medida se adopta por la “profunda preocupación” de Costa Rica ante el agravamiento de la situación de los derechos humanos y por el “incremento de actos de represión contra ciudadanos, activistas y opositores que ejercen legítimamente su derecho a expresarse y participar en la vida pública”.

Según Tinoco, “el progresivo deterioro de las condiciones de vida de la población, la escasez de bienes esenciales, las dificultades en el acceso a alimentos, medicamentos y servicios básicos, así como el debilitamiento de las oportunidades económicas han generado un contexto humanitario cada vez más complejo que afecta directamente al bienestar del pueblo cubano y hacen prácticamente imposible nombrar personal diplomático costarricense para ejercer su labor en La Habana adecuadamente”. Recordó además que la Embajada costarricense en la capital cubana carece de personal diplomático desde el 5 de febrero.

El canciller subrayó que esta decisión pretende ser una “señal firme de preocupación” y una “invitación a que se produzcan cambios significativos que permitan restablecer las condiciones necesarias para un eventual restablecimiento de las relaciones diplomáticas plenas”.

Respuesta del Gobierno cubano

El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, respondió rechazando la decisión “unilateral” de Costa Rica de “rebajar el nivel de relaciones” con La Habana y limitar los vínculos al ámbito consular, una decisión que, según denunció, se ha tomado “sin argumento ni justificación alguna”.

Díaz-Canel calificó la medida de “acto inamistoso, que responde a evidentes presiones del gobierno de Estados Unidos, como parte de su renovada ofensiva para tratar de sumar a otros países a su fracasada política contra Cuba”, y sostuvo que esas presiones “se estrellarán contra la fortaleza de las históricas y entrañables relaciones entre ambos pueblos”.

El Ministerio de Relaciones Exteriores cubano también reaccionó, rechazando “contundentemente” las “irrespetuosas declaraciones” de Chaves y lamentando que, “al tratar de justificar este acto inamistoso de su Gobierno, manipuló burdamente la historia y la realidad de Cuba e ignoró de manera escandalosa la responsabilidad directa que en el agravamiento de la situación económica y el deterioro de las condiciones de vida del pueblo cubano, ha tenido la política de bloqueo de Estados Unidos”.

Para las autoridades cubanas, con este paso San José “exhibe un historial de subordinación a la política de Estados Unidos contra Cuba” y “se suma una vez más a la ofensiva del Gobierno estadounidense en sus renovados intentos por aislar al país de las naciones de América”, convirtiéndose así en partícipe “de su escalada agresiva contra la Revolución cubana, rechazada por la comunidad internacional”.