Según Daan Struyven, principal analista de energía de Goldman Sachs, por cada mes que se alargue la guerra, el barril de Brent podría encarecerse de manera persistente en 10 dólares. En el escenario más severo, si el conflicto se prolonga cuatro meses, el precio podría llegar hasta 140 dólares, muy cerca del récord histórico de 147 dólares en julio de 2008.
Struyven destacó que, antes de la escalada bélica, la oferta de crudo y gas natural licuado era abundante, con el Brent en torno a 60 dólares y el GNL a 20 dólares, pero que las reservas europeas de gas estaban por debajo de la media, lo que limita la capacidad de absorción ante un shock prolongado.
Escenarios de precios según Goldman Sachs
Escenario moderado:
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Día 30: Brent en torno a 85 dólares
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Día 60: 95 dólares
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Día 90: 105 dólares
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Día 120: 110 dólares
Escenario más grave:
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Día 30: 100 dólares
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Día 60: 110 dólares
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Día 90: 130 dólares
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Día 120: 140 dólares
Goldman Sachs subraya que la incertidumbre sostenida genera un impacto económico más grave que el choque inicial, afectando tanto a precios como a producción.
Limitaciones de las reservas estratégicas
La liberación de 400 millones de barriles por parte de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) cubriría apenas 15-20 días de interrupción, suficiente si el conflicto es breve pero insuficiente si se prolonga.
El análisis advierte que, incluso si los bombardeos cesan, la normalización del suministro dependerá de navieras y aseguradoras que podrían seguir considerando inseguro el Estrecho de Ormuz. Además, la estabilidad del mercado requerirá acuerdos diplomáticos entre Estados Unidos, Irán y otros países de la región para garantizar la circulación segura del petróleo.