Las autoridades de Filipinas han comunicado este viernes que al menos cuatro miembros del Ejército han perdido la vida y otro ha resultado herido tras sufrir una emboscada en la localidad de Munai, en la región meridional de Mindanao, en un ataque atribuido a la organización islamista Maute.
Anton Cortes, portavoz de la 2ª Brigada Mecanizada de Infantería del Ejército filipino, explicó al diario “Philippine Daily Inquirer” que los militares fueron sorprendidos poco después de abandonar su base para desplazarse a recoger provisiones.
Según los primeros datos, un grupo de hombres armados abrió fuego contra los soldados cuando estos viajaban en el interior de un vehículo, en un ataque que se produjo en torno a las 10.30 horas (hora local).
El comandante general de las Fuerzas Armadas de Filipinas, Antonio G. Nafarrete, ha trasladado sus condolencias a las familias de las víctimas mortales y ha expresado “todo su apoyo”. Al mismo tiempo, ha anunciado que se reforzarán las operaciones en coordinación con las fuerzas de seguridad con el objetivo de localizar y neutralizar a posibles “milicianos”.
“No pondremos fin a nuestras operaciones hasta que se haga justicia. No habrá un lugar seguro para los terroristas que hayan perpetrado este ataque”, ha señalado Nafarrete, quien ha confirmado que los soldados viajaban en un “vehículo privado” y se encontraban realizando “labores en el marco de un programa de apoyo a la comunidad local”.