Las autoridades de seguridad de Siria han comunicado este lunes la muerte de cuatro militares en un nuevo asalto atribuido a “terroristas” contra un puesto de control situado en la provincia de Raqqa, en el este del país, apenas dos días después de que Estado Islámico se responsabilizara de otro ataque de características similares en la misma zona.
El Ministerio del Interior sirio, que ha detallado que otros dos uniformados han resultado heridos, ha recalcado que se trata de un “ataque terrorista” que ha sido “frustrado” pese al fallecimiento de los cuatro efectivos, de acuerdo con la información difundida por la agencia estatal SANA.
Este incidente constituye el tercer ataque registrado en solo tres días y, tal y como ha indicado el Ejército sirio, las fuerzas desplegadas en el área llevan a cabo diversas operaciones para “peinarla” y mantenerla “libre de terroristas”. El domingo, las tropas gubernamentales ya habían impedido otro intento de ataque contra el mismo puesto de control en esta provincia.
Ese mismo domingo, Estado Islámico reivindicó la autoría del atentado cometido el sábado, en el que murieron dos empleados del Ministerio de Defensa —un militar y un civil— en Al Wasita, también en la provincia de Raqqa.
El sábado, Estado Islámico difundió además su primer comunicado de audio en dos años, en el que su portavoz, Abú Hudhaifa al Ansari, denunciaba que Siria “ha pasado de la ocupación iraní a la ocupación turco-estadounidense”. A raíz de ello, anunció “una nueva fase de operaciones” dirigida contra las actuales fuerzas de seguridad sirias.