Cuba acusa a Estados Unidos de imponer una dictadura sobre el orden mundial

Bruno Rodríguez acusa a EEUU de imponer una dictadura global y denuncia el embargo de petróleo a Cuba como un castigo colectivo y un cerco energético.

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Bruno Rodríguez y António Guterres MINISTERIO DE RELACIONES EXTERIORES DE CUBA

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El ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez, ha arremetido este lunes contra la "dictadura" que, a su juicio, ejerce Estados Unidos en el escenario internacional para "destruir" el sistema surgido tras la Segunda Guerra Mundial, y ha condenado el "castigo colectivo" que, según La Habana, supone para la población cubana el embargo de petróleo decretado por Washington.

Durante su intervención ante el Consejo de Derechos Humanos reunido en Ginebra, Rodríguez ha denunciado que la política exterior estadounidense "proclama la filosofía del despojo como el derecho excepcional y supremo de los Estados Unidos de América a la conquista y el uso de la fuerza como una forma de ser inmanente, natural y cotidiana. Más allá de las ideologías, todos los estados nacionales corren peligro con independencia de sus modelos culturales o políticos".

En este contexto, el jefe de la diplomacia cubana ha rememorado el caso de Venezuela, primera reserva mundial de hidrocarburos, que "fue atacada vilmente", y ha advertido de las consecuencias que puede acarrear esta doctrina sobre los recursos estratégicos del planeta. "¿Qué ocurrirá con los yacimientos de minerales críticos y de tierras raras, con las reservas de agua, la Amazonía, el lecho marino, el Ártico y la Antártida, la ocupación de enclaves supuestamente estratégicos, los pasos interoceánicos, las rutas de comercio, la debilidad y el oportunismo alientan la conquista?", ha planteado.

En relación con la situación de la isla, Rodríguez ha subrayado que la orden ejecutiva del 29 de enero que establece el embargo de petróleo contra Cuba constituye un "castigo colectivo al pueblo cubano" y que "se propone crear una catástrofe humanitaria mediante el cerco energético". A continuación, ha cuestionado la legitimidad de estas medidas: "¿Puede permitirse a una gran potencia intentar destruir a una pequeña nación de paz, provocar una tragedia humanitaria, destrozar su cultura nacional, someter a un pueblo noble y solidario al genocidio con el burdo pretexto de la seguridad nacional?".

Frente a este escenario, el ministro ha asegurado que Cuba "defenderá con el mayor vigor y coraje, en estrecha unidad y amplio consenso, su derecho a la libre determinación, la independencia, la soberanía, la integridad territorial y el orden constitucional". Ha reivindicado además la fortaleza interna del país, destacando que "somos un pueblo consciente, instruido y valiente, con recursos humanos altamente calificados, potentes y universales sistemas de educación, salud y ciencia" y ha prometido que "impediremos una crisis humanitaria en Cuba, aunque pasaremos privaciones y sufrimientos".

Rodríguez ha desarrollado en Ginebra una intensa agenda de trabajo, que ha incluido su participación en una reunión del Grupo de Amigos en Defensa de la Carta de Naciones Unidas (GADC), su presencia en el Segmento de Alto Nivel de la Conferencia de Desarme y un encuentro bilateral con el secretario general de la ONU, António Guterres.

Sobre esta reunión, el canciller ha indicado que "reiteramos el apoyo de Cuba a la promoción y respeto al multilateralismo, al papel de ONU y a los propósitos y principios de la Carta de la ONU. Coincidimos en la importancia de fortalecer la cooperación internacional como solución a los desafíos globales presentes y futuros". Asimismo, ha alertado de los riesgos actuales para la estabilidad mundial y para los países en desarrollo al señalar que "expresamos nuestra preocupación por la acelerada reconfiguración geoestratégica mundial, basada en la doctrina estadounidense de imponer la paz a través de la fuerza, y su impacto inmediato en los países del Sur Global y en la paz, la seguridad y estabilidad internacionales".