Las autoridades sanitarias de Cuba han advertido de que más de 32.880 mujeres embarazadas en el país se ven expuestas a “riesgos adicionales, amenazas y limitaciones” como consecuencia del bloqueo energético impuesto por el Gobierno de Estados Unidos, que mantiene a La Habana sin suministro de combustible desde comienzos de año.
El Ministerio de Salud Pública de Cuba detalla que esta situación repercute directamente en miles de gestantes y en el conjunto de la salud materno infantil, “con limitaciones que incluyen dificultades en el acceso de las gestantes a los ultrasonidos obstétricos de seguimiento del bienestar fetal y genéticos, para el diagnóstico oportuno de las malformaciones”, según recoge el diario oficial Granma.
El impacto del desabastecimiento energético alcanza también a servicios sanitarios esenciales para recién nacidos, menores, personas diabéticas, pacientes oncológicos y enfermos que requieren intervenciones quirúrgicas o atención de urgencia.
“Las dificultades que provoca el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por el Gobierno de Estados Unidos a Cuba no son abstractas”, ha denunciado el ministro de Sanidad cubano, José Angel Portal Miranda, en un mensaje publicado en redes sociales, donde ha señalado además la escasez de medicamentos, insumos, reactivos y piezas de repuesto, subrayando que las instituciones trabajan para “preservar lo esencial”.
En este contexto, el titular de Sanidad ha adelantado la puesta en marcha de “medidas organizativas” dentro del sistema de salud para intentar contener los efectos de la crisis. “Están diseñadas para preservar los servicios esenciales y garantizar vitalidad en la atención básica a nuestra población. La salud del pueblo sigue siendo una prioridad del Estado”, ha remarcado.