El ministro de Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez, ha denunciado este jueves que Estados Unidos estaría presionando a diversos países de la región para que cancelen sus convenios de cooperación médica con La Habana, en el contexto de la política de asfixia económica aplicada por la Administración de Donald Trump.
“El Gobierno de Estados Unidos persigue, presiona y extorsiona a otros gobiernos para poner fin a la presencia de Brigadas Médicas Cubanas en diversos países, bajo pretextos mendaces como acostumbra”, ha señalado en un mensaje publicado en redes sociales.
El jefe de la diplomacia cubana ha recordado que este tipo de acciones han sido promovidas desde Washington durante “más de seis décadas” contra el comercio, las inversiones, las transferencias bancarias y cualquier otra actividad que pueda generar ingresos para la economía de la isla.
Rodríguez ha defendido que las misiones médicas cubanas “cumplen labores solidarias en lugares de difícil acceso”, además de contribuir “al desarrollo de sistemas de salud con recursos humanos de experiencia”.
Ha insistido en que “su personal es contratado de forma voluntaria, legal y soberana, cumpliendo normas internacionales. Los objetivos del Gobierno estadounidense y la campaña diplomático-mediática que desarrolla son continuar cercando la economía cubana y cortar fuentes de ingresos legítimos para asfixiar al pueblo de Cuba”, ha sentenciado.
En los últimos meses, varios gobiernos latinoamericanos, entre ellos Guatemala y Honduras, han comunicado la ruptura de estos convenios —considerados una fuente clave de divisas para Cuba— en un contexto marcado por las presiones ejercidas por el presidente estadounidense Donald Trump.
Las declaraciones del ministro cubano llegan pocos días después de que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) hiciera público un informe en el que se denuncian vulneraciones de los derechos laborales de los profesionales sanitarios que participan en estas misiones, incluyendo “trato diferenciado, niveles de remuneración insuficientes, prácticas de retención de ingresos, jornadas laborales extensas y la asignación de tareas ajenas a la labor sanitaria”.
El documento subraya que el Estado cubano ha rechazado de forma tajante las acusaciones sobre violaciones de Derechos Humanos en el marco de estos programas, en especial las referencias a “esclavitud moderna” y a “trata de personas”.
“En caso de abandonar la misión, el personal médico puede enfrentar represalias graves, como la prohibición de regresar al país, lo que conlleva separaciones familiares forzadas y presiones sobre sus allegados en Cuba”, reza el texto difundido el martes.
Asimismo, el informe alerta sobre la “retención de una parte significativa de sus salarios por parte del Estado cubano, severas restricciones a sus libertades fundamentales y una falta generalizada de protección jurídica”.
En paralelo, el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, ha denunciado en repetidas ocasiones el “cerco energético” promovido por Estados Unidos contra la isla. La decisión de Trump de bloquear la llegada de petróleo durante estos tres últimos meses está repercutiendo en el funcionamiento del sistema sanitario y educativo cubano, así como en el suministro de agua potable.