Cuba rechaza negociar su modelo político con Estados Unidos o cualquier otro país

Cuba afirma que su sistema político no se negocia con Estados Unidos y responde a las amenazas de Donald Trump, aunque deja abierta la vía del diálogo.

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Banderas de Cuba y Estados Unidos Europa Press/Contacto/Jorge Sanz

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El Gobierno de Cuba ha descartado “categóricamente” este viernes aceptar cualquier modificación de su sistema político impulsada desde Estados Unidos, después de que el expresidente Donald Trump afirmara que tendría “el honor” de “tomar o liberar Cuba”. Al mismo tiempo, La Habana ha dejado abierta la posibilidad de una relación respetuosa con Washington siempre que no se condicionen cambios en el modelo político de la isla.

“Puedo confirmar categóricamente que el sistema político de Cuba no es negociable, y por supuesto ni el presidente ni el cargo de ningún funcionario en Cuba están sujetos a negociación con Estados Unidos”, ha aseverado el viceministro de Relaciones Exteriores cubano, Carlos Fernández de Cossio, en una comparecencia ante los medios recogida por la Agencia Cubana de Noticias (ACN).

El viceministro ha señalado que no se excluye que ambos países puedan alcanzar “determinados acuerdos de interés mutuo” como ha sucedido en “experiencias anteriores”, y ha mencionado que existen otros “asuntos de repercusión para los dos países que pueden incluirse de forma prioritaria en las negociaciones”. Entre ellos, ha citado la cooperación regional en seguridad y la lucha contra el narcotráfico.

En este contexto, Fernández de Cossio ha criticado la “agresividad” y el “carácter despiadado” de la política de Estados Unidos hacia Cuba, “que ya dura casi siete décadas y provoca daños de toda índole, sobre todo en la vida cotidiana de los cubanos”.

No obstante, y pese a la “incapacidad (...) del poder estadounidense de reconocer y aceptar el derecho de la mayor de las Antillas a su soberanía y autodeterminación”, ha subrayado que “Cuba no es enemiga de Estados Unidos ni representa una amenaza para la nación norteña”.

Las palabras del responsable de Exteriores se producen después de que Donald Trump presumiera este lunes de que sería él quien tendría “el honor” de “tomar Cuba”, aludiendo a su intención de presionar para lograr un acuerdo con el Gobierno de La Habana o, en caso contrario, promover una intervención más directa.

El exmandatario estadounidense calificó entonces a la isla como “nación fallida” y “muy debilitada” y afirmó confiar en poder “hacer cualquier cosa que quiera” con el país caribeño, que ese mismo lunes sufrió un apagón generalizado en su sistema eléctrico. Las autoridades cubanas atribuyeron este colapso al bloqueo energético impulsado por Washington, que en enero advirtió con imponer aranceles a cualquier Estado que venda o suministre petróleo a Cuba.