El presidente de Siria, Ahmed al Shara, ha comunicado este domingo un alto el fuego con las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) que otorga a Damasco el dominio total de los enclaves estratégicos de la región semiautónoma del noreste del país, en concreto Raqqa, Deir Ezzor y Hasaka. A cambio, las autoridades locales y las milicias kurdo-árabes de la zona pasarán a integrarse en la estructura militar, de seguridad y administrativa del Estado.
El anuncio de este entendimiento ha sido difundido por la Presidencia siria, mientras que ni la Administración Autónoma del Norte y del Este de Siria (AANES) ni las FDS, su "ejército" oficioso, han ofrecido por ahora una reacción pública.
Según las líneas maestras del pacto, el Ejército sirio detendrá de inmediato su ofensiva en el noreste del país y, a cambio, tanto la AANES como las FDS aceptarán "la transferencia administrativa y militar inmediata y completa de las gobernaciones de Deir Ezzor y Raqqa al Gobierno sirio" y la "integración de todas las instituciones civiles de la gobernación de Hasaka en las instituciones y estructuras administrativas del Estado sirio".
El texto recoge también que las FDS se replegarán a "la zona al este del río Éufrates", mientras el Ejecutivo de Al Shara asumirá el control de todos los pasos fronterizos y de los yacimientos de petróleo y gas de la región. La seguridad de estas instalaciones quedará "garantizada por fuerzas regulares para garantizar el retorno de los recursos al Estado sirio".
El acuerdo contempla igualmente que las milicias puedan remitir "una lista de líderes" designados por su mando "para ocupar altos cargos militares, de seguridad y civiles dentro de la estructura del Gobierno central". Con ello se trataría de cerrar las hasta ahora infructuosas conversaciones de integración con la AANES, que venía reclamando un modelo federal con plena autonomía.
El alto el fuego incluye además el reconocimiento, por parte de las FDS y de las autoridades del norte y el este de Siria, del reciente decreto firmado por Al Shara que valida la existencia de una "identidad kurda" en el país. Esto se produce pese a que, apenas unos días antes, los representantes kurdos exigían que sus derechos quedaran recogidos en una Constitución nacional y no en un documento, al que calificaban de "provisional", como consideraban dicho decreto.
El Gobierno sirio asumirá también la gestión de los campamentos donde se encuentran familiares de la organización yihadista Estado Islámico, hasta ahora bajo custodia de las fuerzas kurdas, y se compromete a ofrecer a Estados Unidos su cooperación plena en la lucha contra las células del grupo terrorista, en la que las milicias kurdas han desempeñado un papel clave como socias de Washington.