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Delcy Rodríguez, mano derecha de Maduro, asume la Presidencia encargada en plena crisis con EEUU

Delcy Rodríguez asume como presidenta encargada de Venezuela tras la captura de Maduro en un ataque de EEUU, en plena escalada de tensión bilateral.

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La vicepresidenta ejecutiva de Venezuela, Delcy Rodríguez Jhonn Zerpa/Prensa Miraflores/dp / DPA

La vicepresidenta ejecutiva de Venezuela, Delcy Rodríguez Jhonn Zerpa/Prensa Miraflores/dp / DPA

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La captura del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, durante el ataque lanzado el sábado por Estados Unidos contra el país sudamericano ha provocado que la hasta ahora vicepresidenta, Delcy Rodríguez, pase a ocupar el cargo de “presidenta encargada”. La dirigente, que ya desempeñó responsabilidades durante el mandato de Hugo Chávez, se ha afianzado en los últimos años como una de las figuras más influyentes de la escena política venezolana.

Rodríguez, nacida en Caracas en 1969, es hija de Jorge Antonio Rodríguez, fundador del partido marxista Liga Socialista, fallecido en 1976 a consecuencia de las torturas sufridas bajo custodia de las autoridades tras ser detenido por el secuestro meses antes de William Niehous, presidente local de una compañía estadounidense.

Es asimismo hermana de Jorge Rodríguez, político y psiquiatra que preside la Asamblea Nacional desde 2021. Anteriormente fue vicepresidente de Chávez entre 2007 y 2008, encabezó el Consejo Nacional Electoral entre 2005 y 2006 y ejerció como ministro de Comunicación de Maduro entre 2017 y 2020.

Licenciada en Derecho por la Universidad Central de Venezuela, empezó a implicarse de lleno en la vida política tras el intento de golpe de Estado contra Chávez en 2002. En ese momento se encontraba en Londres y llegó a permanecer encerrada junto a su madre en la Embajada de Venezuela para protestar contra la asonada.

Rodríguez ha explicado en el pasado que decidió estudiar Derecho tras la muerte de su padre bajo custodia estatal. Su trayectoria institucional arrancó en 2003, cuando se incorporó a la Coordinación General de la Vicepresidencia de Venezuela, para pasar después a ser directora de Asuntos Internacionales del Ministerio de Energía y Minas.

En febrero de 2006, Chávez la nombró ministra del Despacho de la Presidencia, puesto que ocupó únicamente unos meses y que abandonó en medio de informaciones sobre diferencias con el entonces mandatario, fallecido en 2013 a causa de un cáncer poco después de lograr la reelección en las presidenciales de diciembre de 2012.

Proyección política con la llegada de Maduro al poder

No fue hasta la llegada de Maduro a la jefatura del Estado, tras la muerte de Chávez y su victoria en las urnas en abril de 2013 frente al opositor Henrique Capriles, cuando Rodríguez inició un ascenso sostenido hasta ser vista como la ‘mano derecha’ del actual presidente.

Su primer cargo en el Ejecutivo fue el de ministra de Comunicación e Información, responsabilidad que ejerció entre agosto de 2013 y octubre de 2014. Posteriormente pasó a dirigir la cartera de Exteriores, al frente de la diplomacia venezolana desde diciembre de 2014 hasta junio de 2017, etapa en la que ganó gran visibilidad dentro y fuera del país.

Rodríguez fue también la escogida para presidir la Asamblea Nacional Constituyente, creada en plena pugna entre el Gobierno y la oposición tras la victoria opositora en las elecciones legislativas de diciembre de 2015, en las que el PSUV perdió por primera vez en 16 años el control de la Asamblea Nacional.

Las tensiones crecientes entre el Parlamento y el Ejecutivo, incluido un intento de activar un proceso para cesar a Maduro mediante la recogida de firmas, no se rebajaron pese a los contactos entre ambas partes. El conflicto institucional se disparó en mayo de 2017, cuando el Tribunal Supremo decidió disolver la Asamblea Nacional.

Ante la falta de una solución negociada y en medio de protestas por la crisis política, Maduro convocó en mayo una Asamblea Constituyente. La oposición boicoteó las elecciones, lo que permitió a los aliados del presidente hacerse con el control absoluto del nuevo órgano. Como respuesta, Estados Unidos impuso sanciones contra el jefe de Estado venezolano.

Desde la Presidencia de la Asamblea Nacional Constituyente, Rodríguez reforzó su peso interno, especialmente porque, al menos sobre el papel, este órgano era considerado supraconstitucional y disponía de mayores atribuciones que la propia Presidencia de la República.

Vicepresidenta, el ‘Delcygate’ y su peso en el chavismo

Maduro consolidó aún más su posición en 2018 al designarla vicepresidenta de Venezuela, tras obtener un segundo mandato en unos comicios boicoteados por los principales partidos opositores y con una participación del 46 por ciento.

En este puesto estalló en España el conocido como ‘Delcygate’, a raíz de su encuentro en enero de 2020 con el exministro José Luis Ábalos en el aeropuerto Madrid-Barajas Adolfo Suárez, pese a que pesaba sobre ella una prohibición de entrada en el espacio Schengen dictada por la Unión Europea por su supuesto papel en “violaciones de los Derechos Humanos y la democracia” en Venezuela.

La polémica derivada de este episodio fue finalmente archivada por la Audiencia Provincial de Madrid, que no apreció delito. El tribunal consideró que, aunque Rodríguez estuvo efectivamente en el aeropuerto, lo que podía suponer una vulneración de la restricción dictada por el Consejo Europeo, la reunión con Ábalos no constituía un delito de prevaricación imputable al entonces ministro.

Durante estos años, Rodríguez se convirtió en una de las principales operadoras políticas de Maduro, representando a Venezuela en foros internacionales como la cumbre entre la Unión Europea y la Comunidad de Estados Latinoamericanos celebrada en Bruselas en 2023.

En ese contexto, Rodríguez se reunió con el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero y con Maduro para abordar la crisis en el país, en el marco de los esfuerzos de mediación del exmandatario. Madrid enmarcó este viaje a Venezuela “en su condición de ciudadano particular” y “sin ningún cargo de representación”.

Su poder se amplió aún más en septiembre de 2020, cuando fue nombrada ministra de Economía, Finanzas y Comercio Exterior. Posteriormente, en agosto de 2024, tras unas nuevas elecciones marcadas por la controversia, pasó a dirigir la cartera de Hidrocarburos, clave en la gestión de una economía fuertemente dependiente de las exportaciones de crudo.

Ataque de EEUU y relevo forzoso en la jefatura del Estado

La vicepresidenta venezolana, que se encuentra bajo sanciones de Estados Unidos desde 2018 —cuando el Departamento del Tesoro actuó contra ella, su hermano, el ministro de Defensa, Vladimir Padrino, y la primera dama, Cilia Flores— por presuntas violaciones de Derechos Humanos, ha tenido que asumir ahora el papel de “presidenta encargada” tras la captura de Maduro.

El relevo se ha producido después de que el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) determinara que Rodríguez debía asumir la jefatura del Estado ante la “ausencia forzosa” de Maduro, detenido junto a Flores durante la operación militar estadounidense.

La Constitución de Venezuela establece en sus artículos 233 y 234 que, en caso de ausencia temporal o definitiva del presidente, es el vicepresidente quien debe asumir sus funciones. Rodríguez ha tomado el relevo en un contexto marcado por las advertencias del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para que se someta a las exigencias de Washington.

Trump sorprendió en su primera rueda de prensa tras el ataque a Venezuela al cuestionar a la líder opositora y Premio Nobel de la Paz, María Corina Machado, de la que afirmó que no cuenta con apoyos suficientes en el país, y al abrir la puerta a una eventual cooperación, bajo sus condiciones, con Rodríguez, a la que sectores internacionales consideran más pragmática que Maduro. La nueva presidenta encargada ha defendido el “derecho a la paz” de Venezuela y ha invitado a Estados Unidos “a trabajar conjuntamente en una agenda de cooperación”, al tiempo que ha puesto en marcha una comisión con el objetivo de lograr la liberación de Maduro.