Organizaciones de la sociedad civil han alertado de que 105 refugiados congoleños han perdido la vida en campamentos de Burundi en las dos últimas semanas, a causa del hambre, la carencia de medicación y la falta de refugio adecuado.
Desde hace meses, Burundi acoge a estos desplazados que huyen de la grave espiral de violencia que golpea el este de República Democrática del Congo, escenario de combates entre el Ejército congoleño y sus aliados —entre ellos militares burundeses— frente a las milicias del Movimiento 23 de Marzo (M23).
En este contexto, la Organización Ciudadana por la Paz y la Convivencia Comunitaria (CPCC) ha hecho público este balance y ha subrayado que la realidad en los campos es “alarmante”, según ha manifestado su presidente, Ahadi Bya Masu.
“Hemos registrado más de 105 muertes en varios campos de refugiados de Burundi, causadas por la falta de alojamiento adecuado, la falta de atención médica y la ausencia de asistencia humanitaria estructurada. Algunos incluso fueron atacados por personas armadas con flechas y armas blancas”, ha denunciado ante la emisora de Naciones Unidas en el país, Radio Okapi.
Ante este escenario, Ahadi Bya Masu ha reclamado de manera urgente al Gobierno congoleño y a los socios internacionales que proporcionen “asistencia digna y sostenible” a estas comunidades que escapan de la agresión de la AFC/M23.
Las organizaciones advierten de que la crisis podría agravarse en las próximas semanas por la llegada continua de nuevos refugiados que huyen del último foco de enfrentamientos, la ciudad de Uvira, en la provincia congoleña de Kivu Sur, y que se están desplazando masivamente a campamentos burundeses como Rugombo, Rumonge o Gatumba.