El diario del Vaticano responde a Thiel: "Sus milagros tecnológicos son los de los falsos profetas"

El diario oficial del Vaticano ha respondido al multimillonario tecnológico Peter Thiel tras sus seminarios sobre el Anticristo en Roma, acusando su visión de la tecnología de actuar como una “falsa religión” incapaz de transformar al ser humano

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04 January 2026, Vatican: Pope Leo XIV leads the Angelus prayer, the traditional Sunday prayer, from the window of his office overlooking Saint Peter's Square. Photo: Vatican Media/IPA via ZUMA Press/dpa Vatican Media/IPA via ZUMA Press / DPA

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El Vaticano ha decidido intervenir -y no de forma menor- en uno de los debates más profundos del momento: el papel de la tecnología en el futuro del ser humano.

Lo ha hecho a través de su diario oficial, L’Osservatore Romano, que publicó el pasado 17 de marzo un artículo firmado por el filósofo italiano Eugenio Mazzarella en el que lanza una crítica directa al pensamiento del empresario estadounidense Peter Thiel.

No es habitual que el periódico del Vaticano utilice expresiones como “falsos profetas”. Pero esta vez lo ha hecho.

Y no como una metáfora retórica, sino como una acusación conceptual: para el filósofo italiano, la promesa tecnológica de Silicon Valley no es una solución al problema humano, sino una ilusión de salvación.

Los seminarios secretos de Thiel en Roma

Choque entre el Vaticano y Silicon Valley: el diario papal acusa a Peter Thiel de “falso profeta". El Vaticano ha decidido intervenir -y no de forma menor- en uno de los debates más profundos del momento: el papel de la tecnología en el futuro del ser humano.

Lo ha hecho a través de su diario oficial, L’Osservatore Romano, que publicó el pasado 17 de marzo un artículo firmado por el filósofo italiano Eugenio Mazzarella en el que lanza una crítica directa al pensamiento del empresario estadounidense Peter Thiel.

No es habitual que el periódico del Vaticano utilice expresiones como “falsos profetas”. Pero esta vez lo ha hecho.

Y no como una metáfora retórica, sino como una acusación conceptual: para el filósofo italiano, la promesa tecnológica de Silicon Valley no es una solución al problema humano, sino una ilusión de salvación.

Los seminarios secretos de Thiel en Roma

La reacción del Vaticano no se entiende sin el contexto inmediato. Entre el 15 y el 18 de marzo, Peter Thiel -cofundador de PayPal y Palantir- organizó en Roma una serie de seminarios privados bajo el título The Biblical Antichrist. Según distintas informaciones publicadas en medios internacionales, el evento reunió a más de un centenar de invitados seleccionados de todo el mundo. Las condiciones eran estrictas: entrega obligatoria de teléfonos móviles, acuerdos de confidencialidad y aplicación de la norma Chatham House

El objetivo: discutir la figura del Anticristo desde una mezcla de tecnología, filosofía política y teología, con fuerte influencia del pensamiento de René Girard.

El lugar elegido tampoco fue casual. Roma no es solo una capital europea. Es el centro simbólico de una de las mayores estructuras de poder cultural del planeta: la Iglesia católica.

La respuesta: filosofía en lugar de confrontación

El Vaticano optó por no responder con un comunicado institucional. Eligió algo más sofisticado: una réplica filosófica.

El encargado fue Eugenio Mazzarella, catedrático de filosofía teórica en la Universidad Federico II de Nápoles y uno de los principales intérpretes italianos de Heidegger. El periódico oficial del Vaticano no suele emplear la expresión "falsos profetas" a la ligera.

El catedrático de filosofía teórica en la Universidad Federico II de Nápoles, ex diputado por el Partido Democrático italiano y uno de los principales intérpretes italianos de Heidegge firma un artículo en L'Osservatore Romano, titulado "Para el corazón del hombre, el único salto posible de cero a uno es Cristo", es al mismo tiempo una pieza de filosofía política y una réplica directa al empresario de Silicon Valley.

Eugenio Mazzarella no es un teólogo de curia ni un polemista de ocasión. Es uno de los filósofos italianos más rigurosos de su generación: nacido en Nápoles en 1951, catedrático de filosofía teórica en la Federico II desde 1993, exdecano de la Facultad de Letras, diputado entre 2008 y 2013. Su obra académica se construye sobre Heidegger y la pregunta por la técnica, lo que lo convierte en un interlocutor especialmente apropiado para responder a la ideología tecnológica de Silicon Valley desde dentro de la tradición filosófica europea.

Que L'Osservatore Romano le encargase a él el artículo -y no a un teólogo o a un canonista- es en sí mismo una decisión editorial significativa. El Vaticano no quería responder a Thiel desde el dogma sino desde la filosofía. Mazzarella acepta el terreno que Thiel propone y lo derrota en él.

El argumento de Mazzarella: el salto cuántico que Silicon Valley no puede dar

El artículo de Mazzarella parte del concepto central del libro de Thiel, Zero to One: la idea de que la verdadera innovación no consiste en mejorar lo que ya existe sino en crear algo radicalmente nuevo, un salto de cero a uno en lugar del crecimiento lineal de uno a n. Thiel aplica este esquema al campo tecnológico, donde las startups deben inventar, no copiar. Para Mazzarella, el esquema es correcto. El problema es la aplicación.

El filósofo napolitano distingue entre dos tipos de salto. El primero es el tecnológico: el que Thiel predica y ejecuta, el que lleva de los algoritmos actuales a nuevas formas de inteligencia artificial, de las plataformas existentes a monopolios más potentes. Este salto, argumenta Mazzarella, es perfectamente real en su terreno. Thiel tiene razón en que la innovación disruptiva existe y transforma el mundo. Donde se equivoca es en creer que ese salto tecnológico arrastra consigo un salto antropológico, un cambio en el ser humano que lo haga mejor o más libre.

El segundo salto, el que a Mazzarella le importa, es el que San Pablo describe en sus cartas: el paso del hombre viejo al hombre nuevo, del hombre de carne -dominado por la envidia, la rivalidad, lo que Girard llamaría el deseo mimético- al hombre del espíritu. Este salto, dice el filósofo, es el único que cuenta para la historia real de la humanidad. Y es el único que la tecnología no puede dar, por avanzada que sea.

La acusación de "falsos profetas" es técnica en sentido bíblico: el falso profeta no es necesariamente el que miente, sino el que promete una salvación que no puede cumplir. Los milagros de Jesús -la curación, la resurrección- transformaban al hombre desde dentro. Los de Thiel -la IA, los algoritmos, los sistemas de vigilancia de Palantir- son prodigios instrumentales que no tocan el corazón. Dejan intacto al homo homini lupus de Hobbes, al ser humano capaz de lo peor, y le dan herramientas más poderosas para ejecutarlo.

La crítica a Girard: cuando el antropólogo se usa al revés

Uno de los aspectos más interesantes del artículo de Mazzarella es su tratamiento de René Girard, el filósofo francés cuya teoría del deseo mimético y del chivo expiatorio es la referencia intelectual más invocada por Thiel. La ironía es que Mazzarella usa a Girard contra Thiel.
Para Thiel, Girard sirve para diagnosticar el problema: los seres humanos somos fundamentalmente rivales, nos copiamos los deseos mutuamente, generamos violencia mimética que solo se detiene con el sacrificio del chivo expiatorio
.

La IA y la tecnología de vigilancia servirían, en este esquema, para gestionar esa violencia, para construir orden en un mundo naturalmente caótico y conflictivo. La visión es la de Hobbes: el hombre es lobo para el hombre, y el Leviatán tecnológico puede domarlo.
Mazzarella señala que esta lectura de Girard es parcial.

El propio Girard no concluyó que la violencia mimética fuera irreducible: concluyó que Cristo la reveló y la superó. El movimiento que Cristo ejecuta -convertirse en el chivo expiatorio voluntario y resucitar, rompiendo el ciclo- es precisamente el salto cuántico que importa. La escatología de Thiel toma el diagnóstico girardiano de la violencia pero rechaza su resolución cristiana, y la sustituye por la gestión técnica del conflicto. Para Mazzarella, eso es exactamente lo que hace un falso profeta: diagnosticar bien y curar mal.

El hombre de la piedra y la honda: Quasimodo contra Thiel

El momento más demoledor del artículo es la cita de Salvatore Quasimodo. El Nobel italiano de literatura escribió en 1947, dos años después del final de la Segunda Guerra Mundial, el poema Uomo del mio tempo, en el que constataba que el hombre moderno, pese a sus aviones y bombas, era en el fondo "todavía el de la piedra y la honda". El poema es un lamento: toda la tecnología del siglo XX no había hecho al hombre mejor. Lo había hecho más letal.

Mazzarella recupera ese verso para aplicarlo a Thiel. El hombre que el empresario de Silicon Valley construye con su IA, sus algoritmos y su visión del mundo es el mismo hombre de la piedra y la honda: más eficiente, más vigilado, más conectado, pero igual de violento, igual de egoísta, igual de incapaz de poner al prójimo por encima de sí mismo. La tecnología puede hacer más eficiente al hombre viejo. No puede crear al hombre nuevo.

El artículo termina con una afirmación que es también una frontera: ese corazón de tiniebla que describe la tradición cristiana -el corazón de Caín, el corazón de Rómulo -solo puede cambiarlo Cristo, "ayudado por quienes se ponen en su seguimiento". Ningún algoritmo, ningún modelo de lenguaje, ningún sistema de vigilancia planetaria puede hacer lo que el Evangelio promete. Para el Vaticano, Thiel no es el enemigo a destruir. Es el falso camino a señalar.