El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, ha lanzado una seria advertencia a Estados Unidos sobre el peligro que supondría atacar el país caribeño o “intentar acabar con sus líderes”, subrayando además que Washington no dispone de “razones válidas” para justificar una eventual ofensiva contra la isla, que, según ha afirmado, afronta una amenaza estadounidense cada vez mayor.
Durante una entrevista concedida a la cadena de televisión NBC, Díaz-Canel ha explicado que una invasión de este tipo “tendría un alto coste” para Estados Unidos y “repercutiría en la seguridad regional”. Aun así, ha recalcado que, si se produjera un escenario de este tipo, “los cubanos se defenderán”.
“Si llega el momento, no creo que haya justificación alguna para Estados Unidos, ni para una agresión militar ni para una operación limitada. Tampoco para secuestrar al presidente”, ha señalado, aludiendo al caso del presidente venezolano, Nicolás Maduro, quien fue capturado el pasado mes de enero en el marco de una operación militar de Estados Unidos.
En esta línea, ha incidido en que, “si esto sucede, habrá lucha, habrá dificultades y el pueblo cubano se defenderá”. “Si tenemos que morir, moriremos, porque como dice nuestro propio himno nacional: Morir por la patria es vivir”, ha manifestado, en unas declaraciones que se producen en un contexto de creciente tensión en la región.
El mandatario cubano ha responsabilizado a la Administración del presidente Donald Trump de “poner en marcha políticas hostiles contra Cuba”, unas medidas que, en sus palabras, “carecen de moral alguna”. Por ello, ha reivindicado la necesidad de apostar por el diálogo y de iniciar conversaciones sin imponer condicionales de antemano”.
“No se deben exigir cambios en nuestro sistema político, al igual que no se exigen cambios en el sistema americano, del que hay unas cuantas dudas”, ha apuntado. Desde La Habana continúan atribuyendo a Estados Unidos la responsabilidad de la crisis energética que atraviesa la isla, que solo produce el 40% del combustible que consume, un nivel considerado muy insuficiente. La situación se agravó después de la suspensión del envío de petróleo desde Venezuela tras la operación estadounidense.
La llegada a Cuba, el pasado mes de marzo, de un buque con 730.000 barriles de crudo supuso el primer cargamento de este tipo en tres meses. Pese a haber amenazado con imponer aranceles adicionales a los países que suministren petróleo a Cuba, la Administración Trump permitió que el petrolero atracara en un puerto cubano.
Trump, por su parte, ha afirmado que “Cuba está acabada” y ha criticado que “tienen un mal régimen, con un liderazgo corrupto y malo”, unas palabras que Díaz-Canel interpreta como una amenaza directa: “Tenemos la responsabilidad de proteger a la gente y nuestro proyecto de país”.