Doce países árabes y musulmanes censuran los ataques de Irán sin mencionar el papel de EEUU e Israel

Doce países árabes y musulmanes censuran los ataques de Irán, condicionan sus lazos con Teherán y respaldan la soberanía de Líbano frente a Israel.

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Los ministros de Exteriores de una docena de países árabes o de mayoría musulmana difundieron este jueves una declaración conjunta en la que reiteran su condena a los ataques lanzados por Irán en Oriente Próximo, presentados por Teherán como respuesta a la ofensiva de Estados Unidos e Israel. Los estados firmantes, sin embargo, evitan responsabilizar a Washington y Tel Aviv de la actual crisis de seguridad regional, al tiempo que reclaman a Irán que ponga fin a sus operaciones y subrayan el derecho de los países afectados a defenderse.

El comunicado, hecho público al término de una reunión convocada la víspera por Arabia Saudí, está suscrito por este país junto a Azerbaiyán, Bahréin, Egipto, Emiratos Árabes Unidos (EAU), Jordania, Kuwait, Líbano, Pakistán, Qatar, Siria y Turquía.

En el texto, los jefes de la diplomacia de estos estados reafirman “su condena y repudio” a las acciones militares de Irán contra los países del Consejo de Cooperación para los Estados Árabes del Golfo (CCG), así como contra Jordania, Azerbaiyán y Turquía, reprochando que hayan tenido como blanco “zonas residenciales, infraestructura civil, incluyendo instalaciones petroleras, plantas desalinizadoras, aeropuertos, edificios residenciales y sedes diplomáticas”.

“Tales ataques no pueden justificarse bajo ningún pretexto ni de ninguna manera”, insisten los ministros, que recuerdan además el “derecho de los Estados a defenderse, de conformidad con el artículo 51 de la Carta de Naciones Unidas”.

En consecuencia, los titulares de Exteriores instan a Irán a “cesar inmediatamente sus ataques” y revalidan “la necesidad de respetar el Derecho Internacional, el Derecho Internacional Humanitario y los principios de buena vecindad como primer paso para poner fin a la escalada, lograr la seguridad y la estabilidad en la región y promover la diplomacia”.

Al mismo tiempo, advierten de que “el futuro de las relaciones” de sus países con Irán “depende del respeto a la soberanía” y de la “no injerencia en sus asuntos internos, así como de abstenerse de violar su soberanía o sus territorios de cualquier manera, y de no utilizar ni desarrollar sus capacidades militares para amenazar a los países de la región”.

Los firmantes apelan igualmente a la resolución 2817 (2026) del Consejo de Seguridad de la ONU, que “exige el cese inmediato de todos los ataques y el cese incondicional de cualquier acto o amenaza provocadora” contra los estados vecinos, y reclama también “el cese del apoyo, la financiación y el armamento de sus milicias afiliadas en los países árabes”, actividades que, denuncian, “Irán lleva a cabo para servir a sus propios intereses y en contra de los intereses de estos países”.

Por otra parte, exhortan a Teherán a “abstenerse de cualquier medida o amenaza destinada a cerrar u obstaculizar la navegación internacional” en el estrecho de Ormuz —donde en las últimas semanas se han producido repetidos ataques contra varios de los escasos buques que han intentado cruzarlo— y en el de Bab el Mandeb, situado en la costa occidental de la península Arábiga, entre el golfo de Adén y el mar Rojo.

De esta forma, los países firmantes vuelven a reprobar las operaciones militares iraníes, pero evitan cualquier referencia al papel desempeñado por Israel y Estados Unidos en el conflicto, pese a que este último, junto a su aliado, lanzó por sorpresa la ofensiva el 28 de febrero, apenas un día después de la última ronda negociadora sobre el programa nuclear de Irán.

Respaldo a la soberanía de Líbano y al desarme de Hezbolá

En el único pasaje del comunicado en el que se alude de forma directa a las acciones de Israel, los ministros de Exteriores expresan “su apoyo a la seguridad, la estabilidad y la integridad territorial de Líbano”, además de respaldar “la soberanía del Estado libanés sobre todo su territorio”.

En esta línea, “han condenado la agresión de Israel contra Líbano y su política expansionista en la región”, en referencia a la ofensiva israelí que se aproxima ya a los 970 muertos, entre ellos 116 menores, según el balance más reciente facilitado por las autoridades libanesas.

La nueva campaña militar de Israel en territorio libanés, que incluye la penetración de tropas en el país vecino, ha sido presentada por el Gobierno israelí como respuesta al lanzamiento de proyectiles desde Líbano por parte del partido-milicia chií Hezbolá, después del inicio de la ofensiva conjunta con Estados Unidos contra Irán.

En relación con este grupo, respaldado históricamente por Teherán, los doce países muestran su apoyo a “la decisión del Gobierno libanés de limitar el armamento estatal”, en referencia a los planes de Beirut para el desarme de la organización chií.

Esta alusión llega un mes después de que el Ejército libanés calculase un plazo de entre cuatro y ocho meses para culminar la segunda fase del proceso, que prevé el monopolio de las armas por parte del Estado al norte del río Litani. No obstante, la actual ofensiva israelí y sus avances sobre el terreno podrían alterar ese calendario previsto.