Al menos dos miembros del personal sanitario de emergencias han perdido la vida este lunes en una nueva serie de ataques del Ejército israelí contra el sur de Líbano, según han informado las autoridades del país, que han denunciado que los bombardeos han impactado en dos bases de Protección Civil situadas en Tiro y Juaya.
En un comunicado, el Ministerio de Sanidad libanés ha precisado que en el primer ataque murió un paramédico y otros dos resultaron heridos, mientras que el segundo bombardeo se ha saldado con otro paramédico fallecido y cuatro heridos más.
El Ministerio ha subrayado que “el enemigo israelí continúa sus ataques sistemáticos contra equipos de ambulancias”, puesto que Israel “ignora todas las leyes, tratados y acuerdos internacionales, convirtiendo a los paramédicos en objetivo principal y evitando cualquier intervención humanitaria que pueda hacer frente al aumento de la violencia”.
Asimismo, ha advertido de que “la comunidad internacional tiene una gran responsabilidad a la hora de poner fin a esta impunidad, que supone una clara amenaza y pinta un futuro muy oscuro para el orden internacional”, antes de expresar sus condolencias a los allegados de las víctimas mortales y asegurar que “no dejará de defender los derechos de los que sacrifican sus vidas en servicio de otros, sin esperar nada a cambio”.
Las autoridades libanesas cifran ya en cerca de 400 los muertos provocados por la campaña de bombardeos israelíes, lanzada en represalia por el disparo de proyectiles por parte de Hezbolá tras el asesinato del líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, durante la ofensiva iniciada el 28 de febrero por Estados Unidos e Israel contra el país asiático.
En los últimos meses, Israel ha ejecutado decenas de ataques aéreos en territorio libanés pese al alto el fuego acordado en noviembre de 2024, alegando que se dirige exclusivamente contra posiciones y actividades de Hezbolá y defendiendo que, por ello, no vulnera el pacto. No obstante, tanto las autoridades de Líbano como el propio grupo chií han rechazado estas operaciones, que también han sido condenadas por Naciones Unidas.
El acuerdo de alto el fuego establecía la retirada de las fuerzas de Israel y de Hezbolá del sur de Líbano. Sin embargo, el Ejército israelí mantiene cinco posiciones en la zona fronteriza dentro del territorio libanés, una presencia que ha sido duramente cuestionada por Beirut y por la milicia chií, que reclaman el desmantelamiento completo de este despliegue.