Dos agentes de la Policía colombiana han perdido la vida este martes tras un atentado con explosivos en Cali, en las inmediaciones de una estación policial situada en el sector oriental de la ciudad, capital del departamento de Valle del Cauca. El ataque se produce en el contexto del paro armado decretado por la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN), que se mantiene vigente hasta este miércoles.
Los policías murieron mientras eran atendidos en un centro médico, después de haber resultado gravemente heridos en una de las dos detonaciones registradas de madrugada en una zona residencial del barrio Mariano Ramos.
El alcalde de Cali, Alejandro Éder, ha indicado que ya se han puesto en marcha las pesquisas para determinar quién está detrás del atentado, aunque ha subrayado que el 'modus operandi' recuerda a otros ataques que se vienen repitiendo en la ciudad desde el mes de mayo.
En esa línea, ha precisado que en los últimos meses no se habían detectado acciones de este tipo que pudieran vincularse al ELN, que desde el domingo mantiene un paro armado que ha impactado sobre todo a departamentos como Santander, Norte de Santander, La Guajira, Sucre y Chocó.
“Este año no hemos visto ataques de este tipo por parte del ELN, pero tenemos que esperar”, ha señalado el alcalde en declaraciones a Caracol Radio. “Ha sido un año difícil para Cali, la seguridad se está deteriorando e insistimos al Gobierno en que se debe priorizar la mejoría de la situación en la zona”, ha reclamado.
El pasado viernes, el ELN comunicó la puesta en marcha de un nuevo paro armado para esta semana, el cuarto en lo que va de 2025 y el primero con alcance nacional. El lunes, el ministro de Defensa de Colombia, Pedro Sánchez, informó de que en las primeras horas se habían contabilizado 50 “acciones terroristas”, aunque el 75 por ciento correspondían a actos de propaganda, además de alrededor de una docena de episodios con explosivos.
Este cuarto paro armado se desarrolla en uno de los escenarios más tensos que ha vivido la región en los últimos años, con un despliegue militar de Estados Unidos sin precedentes frente a las costas de Venezuela. Desde esa zona, Washington ha bombardeado decenas de supuestas narcolanchas, causando al menos 80 muertos, y ha llevado a cabo el asalto a un petrolero.
El ELN ha defendido esta medida de presión aludiendo a las “amenazas” que la Administración de Donald Trump habría lanzado contra la integridad territorial, la soberanía y los recursos naturales de Colombia, en coordinación con parte de la clase dirigente y, en especial, con “la oligarquía vende patrias” del país.