El Ejército de Estados Unidos ha culminado la salida de una de las últimas bases en las que mantenía presencia militar en Siria, dentro del proceso de repliegue desarrollado en los últimos meses tras la caída del régimen de Bashar al Assad en diciembre de 2024 y en coordinación con las nuevas autoridades instaladas en el país.
“Podemos confirmar que las fuerzas estadounidenses completaron el 15 de marzo la transferencia ordenada al Gobierno sirio de (la base de) Rumalyn Landing Zone (RLZ), en el noreste de Siria, como parte de una transición deliberada y sujeta a condiciones por parte de la operación 'Resolución Inherente'”, ha dicho Tim Hawkins, portavoz del Mando Central de Estados Unidos (CENTCOM), en declaraciones concedidas a Europa Press.
La operación fue puesta en marcha en junio de 2014 por la coalición internacional contra Estado Islámico, liderada por Washington, para frenar la ofensiva relámpago del grupo yihadista, que tomó amplias zonas de Irak y Siria donde proclamó un 'califato' dirigido por su entonces líder, Abú Bakr al Baghdadi.
En esta línea, Hawkins ha recalcado que “las fuerzas estadounidenses siguen preparadas para responder a cualquier amenaza por parte de Estado Islámico que surjan en la región, mientras apoyamos los esfuerzos encabezados por los socios para evitar el resurgimiento de esta red terrorista”.
Las tropas de Estados Unidos se encuentran inmersas en una retirada escalonada de Siria que ya ha supuesto la entrega a las nuevas autoridades de varias instalaciones, entre ellas la base de Al Tanf, próxima a las fronteras con Jordania e Irak, en paralelo a la mejora de los lazos con el Gobierno de transición sirio, liderado por Ahmed al Shara, antiguo dirigente del grupo yihadista Hayat Tahrir al Sham (HTS).
De hecho, Al Shara comunicó en noviembre de 2025, durante una visita oficial a la Casa Blanca, que Damasco se incorporaría a la coalición internacional contra Estado Islámico, una decisión cuestionada por sectores fundamentalistas y extremistas que hasta entonces figuraban entre sus aliados.
Hasta ese giro, el principal aliado local de la coalición encabezada por Estados Unidos contra Estado Islámico habían sido las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), determinantes en la derrota territorial del grupo en 2019 en Siria. No obstante, en los últimos meses Washington ha estrechado relaciones con Damasco tras la caída de Al Assad.
En este escenario, Estados Unidos ha desempeñado un papel clave a favor de un pacto entre las nuevas autoridades centrales y las fuerzas kurdas para un proceso de reintegración, sellado tras meses de tensiones y en medio de una ofensiva de las fuerzas de seguridad sirias, respaldadas igualmente por Turquía, uno de sus principales socios en Oriente Próximo.