El Ejército de Estados Unidos ha comunicado este lunes que el número de militares heridos en el contexto de la guerra desatada en Oriente Próximo hace algo más de dos semanas asciende a 200. El conflicto se desencadenó tras una ofensiva sorpresa lanzada conjuntamente por Washington y Tel Aviv contra Irán, que ha replicado con ataques sobre territorio israelí y contra intereses estadounidenses en países vecinos del golfo Pérsico.
El portavoz del Mando Central de las Fuerzas Armadas estadounidenses (CENTCOM), el capitán Tim Hawkins, ha precisado que diez de esos soldados presentan un diagnóstico “grave”, mientras que otros 180 ya han regresado a sus puestos y han retomado sus tareas habituales.
De acuerdo con la información difundida por la cadena estadounidense ABC News, que cita a fuentes de Washington, las lesiones sufridas por los militares abarcan quemaduras, traumatismos craneoencefálicos y heridas provocadas por metralla.
El jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, el general Dan Caine, recordó la semana pasada que la mayoría de los ataques que han dejado heridos a efectivos norteamericanos se han llevado a cabo con drones iraníes de ataque unidireccional.
Hasta el momento, siete militares estadounidenses han perdido la vida como consecuencia de las acciones de Irán en represalia por los bombardeos lanzados por Estados Unidos e Israel contra el país asiático desde el pasado 28 de febrero.