El Ejército de Estados Unidos ha confirmado este martes el envío a Nigeria de un reducido contingente de oficiales militares con el objetivo de impulsar una “mayor colaboración” entre ambos países en materia de operaciones antiterroristas. Este paso se produce algo más de un mes después de que Washington ordenara bombardeos contra presuntos enclaves del grupo yihadista Estado Islámico en el noroeste del país africano, en pleno agravamiento de la crisis de seguridad que atraviesa Nigeria.
“Estamos buscando maneras de trabajar con nuestros socios en toda la región para aumentar las oportunidades de presionar a estos grupos terroristas que están causando disturbios en la región y, de hecho, en todo el continente”, ha declarado el comandante del Mando Militar de Estados Unidos en África (AFRICOM), Dagvin Anderson. El alto mando ha citado a Nigeria como ejemplo concreto durante una rueda de prensa, en la que ha recordado la reunión mantenida en diciembre en Roma con el presidente nigeriano, Bola Tinubu.
Según ha explicado, en ese encuentro ambos dirigentes pudieron “intercambiar ideas” y coincidieron en que “necesitaban trabajar juntos para avanzar en la región”. “Esto ha llevado a una mayor colaboración entre nuestras naciones, incluyendo un pequeño equipo estadounidense que aporta capacidades únicas de Estados Unidos para complementar lo que Nigeria ha estado haciendo durante varios años”, ha añadido Anderson al detallar el alcance de esta nueva fase de cooperación.
El responsable del AFRICOM ha subrayado que “creo que hemos tenido avances muy positivos allí”, aunque ha evitado concretar la fecha exacta en la que este grupo de oficiales estadounidenses ha llegado o llegará a territorio nigeriano, manteniendo la discreción sobre los plazos del despliegue.
Anderson ha presentado a Nigeria como un caso representativo de país de África occidental donde el AFRICOM pretende profundizar en sus iniciativas de cooperación en seguridad. Ha hecho esta referencia tras un reciente viaje al este del continente, durante el cual se ha reunido con el primer ministro de Etiopía, Abiy Ahmed; el presidente de Yibuti, Ismail Omar Guelleh, y el presidente de Kenia, William Ruto, con el fin de “analizar cómo abordar, en particular, a Al Shabaab, pero también a Estado Islámico y la creciente conexión de los (insurgentes yemeníes) hutíes” en la región.
Estados Unidos ya llevó a cabo ataques aéreos contra supuestas posiciones de Estado Islámico en el estado nigeriano de Sokoto en diciembre de 2025. Estas operaciones contaron con el apoyo de las autoridades de Lagos, después de varios meses de tensiones en los que el inquilino de la Casa Blanca denunció el presunto “genocidio” de cristianos en Nigeria, incluyéndola como país de preocupación particular en el marco de la Ley de Libertad Religiosa Internacional y advirtiendo incluso de una posible intervención militar.
El Ejecutivo de Tinubu rechazó tales acusaciones, aunque continúa lidiando desde hace años con una compleja crisis de seguridad alimentada por múltiples focos de violencia. Entre ellos figuran las acciones de Boko Haram y su escisión, Estado Islámico en África Occidental (ISWA), en el noreste del país. A ello se suman el repunte de choques entre comunidades de agricultores y pastores por el control de tierras fértiles, las aspiraciones separatistas del pueblo igbo y la expansión de bandas criminales en diversas zonas del centro y del norte del que es el Estado más poblado del continente africano.