EEUU exige a Cuba “cambios drásticos” mientras Washington endurece su postura
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, ha reiterado este martes que Cuba debe acometer “cambios drásticos” en su modelo económico y político si quiere avanzar en una relación más estrecha con Estados Unidos, tras las declaraciones de autoridades cubanas sobre la posibilidad de establecer una relación comercial “fluida” con compañías estadounidenses.
Rubio, hablando desde el Despacho Oval acompañado por el presidente Donald Trump y el primer ministro irlandés, Micheál Martin, calificó las reformas anunciadas por La Habana como insuficientes y afirmó que “no van a solucionar el problema”.
Advierten que el levantamiento del embargo depende de cambios internos
El titular de la diplomacia estadounidense describió la economía cubana como una que “ha sobrevivido… gracias a subsidios de otras potencias y que ahora enfrenta graves problemas estructurales”. Rubio sostuvo que las autoridades cubanas “tienen que conseguir gente nueva a cargo” porque, a su juicio, el liderazgo actual “no sabe cómo arreglarlo”.
Sus palabras refuerzan la postura de la administración Trump de que el levantamiento del embargo estadounidense contra Cuba — vigente desde hace décadas — pasa por transformaciones políticas y económicas profundas que Washington considera necesarias antes de dar cualquier paso hacia la normalización o flexibilización de sanciones.
Cuba expresa apertura comercial pero enfrenta bloqueos
Estas declaraciones se producen después de que el viceprimer ministro cubano, Óscar Pérez-Oliva Fraga, dijera en una entrevista con la cadena NBC que “Cuba está abierta a mantener una relación comercial fluida con las empresas estadounidenses”, aunque también señaló que el bloqueo priva al país de acceso a financiación, tecnología y mercados.
Trump sugiere opción de presión crecientes
Por su parte, el presidente Trump ha aludido en múltiples ocasiones a la posibilidad de presionar a las autoridades cubanas de maneras más contundentes si no se logra un acuerdo aceptable para Washington. En declaraciones recientes, Trump indicó que podría “hacer cualquier cosa que quiera con Cuba”, en un comentario que ha generado inquietud y debate sobre la política estadounidense hacia la isla.
El conjunto de mensajes desde la administración de Washington sitúa a Cuba en el centro de una estrategia de presión política y económica, en medio de una profunda crisis interna, en la que Estados Unidos exige reformas estructurales como condición previa para cualquier apertura sustancial en las relaciones bilaterales.