La Administración de Donald Trump ha comunicado este jueves un nuevo paquete de sanciones contra varios altos cargos iraníes, a los que responsabiliza directamente de la represión de las protestas iniciadas a finales de diciembre de 2025 y que, de acuerdo con organizaciones civiles, se han saldado con más de 3.400 muertos.
Entre los señalados figura el secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, Alí Lariyani, ya que Washington considera que “fue uno de los primeros líderes iraníes en instar a la violencia en respuesta a las legítimas demandas” de la ciudadanía del país centroasiático.
La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), dependiente del Departamento del Tesoro, ha incluido asimismo en su lista a varios mandos de las fuerzas de seguridad de Irán en la provincia de Lorestán, por “cometer múltiples atrocidades contra civiles iraníes”; y a responsables de la provincia de Fars, acusados de “matar a innumerables manifestantes pacíficos”, según recoge un comunicado oficial.
“Estados Unidos respalda firmemente al pueblo iraní en su llamamiento a la libertad y la justicia. Por orden del presidente, estamos sancionando a líderes iraníes clave involucrados en la brutal represión contra el pueblo iraní. Utilizaremos todos los medios al alcance para perseguir a quienes están detrás de la opresión tiránica de los Derechos Humanos por parte del régimen”, ha manifestado el secretario del Tesoro, Scott Bessent.
En la misma nota, el Departamento del Tesoro ha denunciado que las fuerzas de seguridad “han disparado contra varios civiles”, llegando incluso a retener al menos un cadáver para “obligar a la familia a identificarlo falsamente como un mártir del Gobierno”. “Las familias de los fallecidos se han visto obligadas a dar falso testimonio en la televisión nacional para respaldar las versiones del régimen”, ha añadido.
Red de lavado de dinero y banca paralela
Además, la OFAC ha anunciado que durante la jornada también ha designado a 18 personas y entidades que “desempeñan un papel crucial en el blanqueo de las ganancias de ventas de petróleo y petroquímicos iraníes a mercados extranjeros”, integradas en “las redes clandestinas de ‘banca paralela’ de las instituciones financieras iraníes sancionadas”.
Según la Administración estadounidense, “la red de ‘banca paralela’ de Irán es el principal medio a través del cual Irán facilita decenas de miles de millones de dólares en comercio anual a través del sistema financiero internacional formal”.
En esta línea, ha detallado que Bank Melli ha articulado “una extensa red de compañías fachada para enviar y recibir fondos fuera” del territorio iraní, motivo por el cual ha impuesto sanciones a varias entidades financieras, entre ellas un banco con sede en Emiratos Árabes Unidos (EAU), así como a altos responsables vinculados a estas sociedades.
Paralelamente, el Tesoro ha identificado una estructura de blanqueo de capitales ligada a la exportación de crudo iraní, que opera mediante “numerosas empresas fachada”: la mayoría radicadas en EAU y una de ellas ubicada en Reino Unido (Nanshan Ltd).