Los estados de Arkansas, Carolina del Norte y, especialmente, Texas celebran este martes sus elecciones primarias para los comicios legislativos federales de noviembre, las conocidas como “midterms”. Se trata del pistoletazo de salida de un intenso calendario electoral que servirá, sobre todo, para medir el grado de movilización del electorado demócrata frente a las políticas del presidente Donald Trump. De momento, esta activación se refleja en cifras récord de participación en el voto anticipado, mientras el inquilino de la Casa Blanca afronta el año con sus peores niveles de popularidad.
Según la Secretaría de Estado de Texas, casi 666.000 votantes demócratas ya ha entregado su voto anticipado a las primarias legislativas del partido; más del doble que los 306.000 registrados en 2024 y tres veces más que los 290.000 en 2022. En lo que corresponde a los votantes republicanos, el voto anticipado ronda los 593.000 participantes, por debajo de los 626.000, aproximadamente, registrados hace dos años.
En esta fase, la clave está más en el volumen de participación que en el desenlace de las urnas, entre otras cosas porque las encuestas apenas despejan incógnitas. Las primarias del 3 de marzo se presentan tan reñidas que todo indica que será necesaria una segunda vuelta el 26 de mayo, tanto en el bando demócrata (entre el representante estatal James Talarico y la congresista federal Jasmine Crockett) como, sobre todo, en el campo republicano, con tres aspirantes de peso. De acuerdo con los sondeos recopilados por el portal Decision Desk HQ, los favoritos, por este orden, son el fiscal general del estado, Ken Paxton; el senador John Cornyn y el congresista Wesley Hunt.
Trump, por ahora, guarda silencio y elude apoyar a un candidato en concreto. El senador Cornyn debería haber sido su elegido pero fuentes próximas al presidente reconocieron en enero a la cadena NBC que “sus instintos no están del todo claros” y prefiere que la carrera discurra con la mayor naturalidad posible.
El problema de fondo es que los aspirantes apadrinados por Trump encadenan varios reveses. A finales del año pasado, en Miami, la demócrata Eileen Higgins se impuso al republicano Emilio González por 19 puntos en la mayor ciudad de un condado donde Trump se había impuesto por 12 puntos en 2024. Asimismo, las demócratas Abigail Spanberger y Mikie Sherrill lograron las gobernaciones de Virginia y Nueva Jersey, y Zohran Mamdani venció en las elecciones a la Alcaldía de la ciudad de Nueva York.
Trump se hunde en los sondeos
La media de encuestas recogidas por el portal FiftyPlusOne recoge, con los datos actualizados hasta este pasado viernes, que solo un 39,2% de los estadounidenses respalda la labor del presidente Trump, cuyo índice de desaprobación roza el 58%, en unos resultados publicados después de su discurso del Estado de la Nación; un tradicional espaldarazo público para cualquier presidente.
Trump ha asegurado que tiene en cuenta la situación pero también ha aludido a un “respaldo silencioso”, como lo describió el pasado martes, que no se refleja públicamente en las encuestas. “Me asombra que este respaldo no se demuestre ahí fuera”, añadió.
Su desaprobación está aumentando, sobre todo entre los independientes. En otra encuesta de CNN publicada el lunes, solo el 26 % de este segmento de votantes aprueba su gestión de la Presidencia, lo que representa una caída de 15 puntos porcentuales con respecto a una encuesta de febrero de 2025.
Elecciones clave en Georgia y sospechas de fraude
Otras elecciones a tener en cuenta más allá de las primarias estatales son las elecciones especiales del 10 de marzo en el estado de Georgia para llenar el vacío dejado por la ahora excongresista Marjorie Taylor Greene, en su día aliada del presidente y ahora ferviente crítica del mandatario.
Importan especialmente porque estos comicios están una vez más bajo la eterna sombra de la duda de Trump sobre su credibilidad, después de que el presidente insistiera en una reciente visita que los demócratas “hicieron trampas como perros” en el bastión demócrata del condado de Fulton, que abarca gran parte de la ciudad de Atlanta, durante las presidenciales de 2020, cuando cayó frente a Joe Biden en una derrota que el mandatario nunca ha terminado de asumir.
De ahí en parte la redada protagonizada por el FBI (dirigido por Kash Patel, acólito de Trump) el pasado 28 de enero en busca de “papeletas perdidas” al almacén de Junta Electoral del Estado de Georgia.
La única respuesta ha procedido de la presidenta de la Junta Electoral del Condado de Fulton, Sherri Allen, quien aseguró en rueda de prensa que “el Departamento de Registro y Elecciones del Condado de Fulton siempre ha mantenido y continuará manteniendo elecciones justas, transparentes y precisas”.
Un calendario hacia el supermartes de noviembre
En cualquier caso, la multitud de primarias de los próximos meses (como por ejemplo Illinois, el próximo 17 de marzo o Mississippi, el 7 de abril) servirán para ajustar las expectativas antes del “supermartes” del 3 de noviembre, que decidirá la mitad de los escaños de las dos cámaras del Congreso en lo que podría suponer el final de la mayoría republicana en el bajo hemiciclo, la Cámara de Representantes. Una victoria demócrata ahí sería el comienzo de dos años finales de mandato en los que Trump gobernaría con una mano atada a la espalda.