EEUU justifica la ofensiva en Irán para impedir un escudo de misiles y drones que proteja su programa nuclear

Marco Rubio respalda la ofensiva de EEUU e Israel en Irán, que deja miles de muertos, para frenar un supuesto escudo de misiles y drones iraní.

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El secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, observa al presidente del país, Donald Trump, durante una reunión del gabinete Europa Press/Contacto/Will Oliver - Pool via CNP

El secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, observa al presidente del país, Donald Trump, durante una reunión del gabinete Europa Press/Contacto/Will Oliver - Pool via CNP

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El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, ha salido este martes en defensa de la ofensiva sorpresa lanzada por la Administración de Donald Trump, en coordinación con Israel, contra Irán. La operación, que según el balance oficial iraní supera ya los dos millares de fallecidos, ha sido presentada por Washington como una acción preventiva ante el riesgo de que Teherán estuviera "al borde" de disponer de un "escudo convencional" formado por "tantos misiles y drones" que resultara imposible frenar un eventual desarrollo armamentístico de su programa nuclear, que las autoridades iraníes insisten en que tiene fines exclusivamente energéticos.

"Estábamos al borde de un Irán con tantos misiles y tantos drones que nadie podría hacer nada respecto a su programa de armas nucleares en el futuro. Ese era un riesgo intolerable", ha alegado el jefe de la diplomacia estadounidense en un vídeo difundido por la Casa Blanca, donde ha recalcado además que "bajo ninguna circunstancia puede un país gobernado por clérigos chiíes radicales con una visión apocalíptica del futuro poseer armas nucleares".

Rubio ha descrito esa expansión del arsenal iraní de misiles y aeronaves no tripuladas como un "escudo convencional que estaban tratando de construir" y, al mismo tiempo, como una "amenaza convencional". A su juicio, ante este escenario, el presidente estadounidense, Donald Trump, "tomó la decisión correcta de acabar con él ahora" mediante la actual campaña militar.

"Ese es el objetivo de esta operación: destruir sus misiles convencionales y su programa de drones para que no puedan esconderse tras ellos y, finalmente, tengan que comprometerse seriamente ante el mundo a no tener nunca, jamás, armas nucleares", ha defendido, tras remarcar que se trata de la "última y mejor oportunidad" de Estados Unidos para desmantelar el conjunto de misiles y drones iraní que él mismo ha calificado como "escudo convencional".

En esta línea, el secretario de Estado ha retomado las críticas que desde hace años formulan Washington y Tel Aviv contra el programa atómico iraní. Ha señalado que "si lo que realmente quieren, tal y como afirman, fuera la energía nuclear, podrían tenerla, como la tienen todos los demás países del mundo", pero que para ello sería necesario "importar combustible y construir reactores en superficie", en lugar de hacerlo "en lo profundo de las montañas, lejos de la mirada pública".

"Quieren enriquecer ese material. El mismo equipo que podrían usar para enriquecer material con fines energéticos, podrían utilizarlo para enriquecerlo rápidamente hasta alcanzar el grado necesario para armas. Así que está claro que se les ha ofrecido toda oportunidad para tener un programa nuclear que les permita disponer de energía, no de armas, y lo han rechazado todas y cada una de las veces", ha censurado el responsable del Departamento de Estado.

Según las cifras difundidas hasta ahora por las autoridades iraníes, la campaña de Israel y Estados Unidos ha provocado en Irán más de 2.000 muertos. No obstante, la ONG Human Rights Activists in Iran, con sede en Estados Unidos, eleva en su último recuento el número de víctimas mortales a más de 3.500, en su mayoría civiles, entre ellos 244 menores de edad.

Entre los fallecidos figuran destacados representantes del aparato estatal iraní, como el líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei; el secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, Alí Lariyani, y los ministros de Defensa y de Inteligencia, Aziz Nasirzadé e Esmaeil Jatib, respectivamente, además de altos mandos de las Fuerzas Armadas y responsables de otros organismos de seguridad.