El Ejército de Estados Unidos ha informado este domingo de la muerte de al menos cinco personas en dos bombardeos contra sendas embarcaciones que navegaban en la zona oriental del océano Pacífico, a cuyos tripulantes acusa de estar implicados en actividades de narcotráfico.
Según el anuncio difundido, las fuerzas estadounidenses sostienen que ambas lanchas, así como quienes iban a bordo, estaban vinculados a redes dedicadas al tráfico de drogas en la región.
“La Fuerza de Tarea Conjunta Lanza del Sur llevó a cabo dos ataques cinéticos letales contra dos embarcaciones operadas por Organizaciones Terroristas Designadas”, ha afirmado en redes el Comando Sur (SOUTHCOM) del Ejército estadounidense, que esgrime una confirmación de los servicios de inteligencia de que “las embarcaciones transitaban por rutas conocidas de narcotráfico (...) y participaban en operaciones de narcotráfico”.
El mando militar ha detallado que “dos narcoterroristas varones murieron y uno sobrevivió al primer ataque”, mientras que “tres narcoterroristas varones murieron durante el segundo ataque”. “Tras los enfrentamientos, el SOUTHCOM notificó de inmediato a la Guardia Costera de Estados Unidos para que activara el sistema de búsqueda y rescate del sobreviviente”, ha añadido, sin ofrecer más información sobre el estado actual de esta persona.
La acción fue llevada a cabo “bajo la dirección del comandante del Comando Sur de Estados Unidos, el general Francis Donovan”, y, de acuerdo con el comunicado hecho público, “ningún miembro de las fuerzas militares estadounidenses resultó herido”.
Esta operación se enmarca en la campaña de ataques contra presuntas narcolanchas que la Administración de Donald Trump puso en marcha a finales del verano de 2025 en el mar Caribe, presentada en su origen como una de las formas de aumentar la presión sobre el Gobierno del presidente venezolano Nicolás Maduro, al que desde Washington también calificaban de “narcoterrorista”.
Pese a que Maduro fue capturado posteriormente por fuerzas estadounidenses en una operación que causó por sí sola más de un centenar de muertos en el país caribeño, los bombardeos no cesaron. La ofensiva, extendida al Pacífico oriental y que ha generado tensiones con varios gobiernos de la zona, en particular con el presidente colombiano Gustavo Petro, suma hasta la fecha 168 fallecidos.
Además, la campaña acumula numerosas denuncias y acusaciones de ejecuciones extrajudiciales por parte de diferentes gobiernos, así como de organizaciones internacionales y entidades no gubernamentales, que cuestionan la legalidad y el impacto humanitario de estos ataques.