Las autoridades de Estados Unidos han decidido retirar a su “personal no esencial” y a los familiares destinados en la Embajada en Beirut, capital de Líbano, en un contexto de creciente tensión en Oriente Próximo marcado por el refuerzo del despliegue militar estadounidense en la zona y las conversaciones indirectas con Irán para intentar cerrar un nuevo pacto sobre su programa nuclear.
“El Departamento de Estado ha ordenado la salida del personal no esencial estadounidense y sus familiares de la Embajada de Estados Unidos en Beirut”, ha indicado un portavoz del organismo en declaraciones concedidas a Europa Press. “Evaluamos continuamente el contexto de seguridad y, a partir de nuestra última revisión, hemos considerado prudente reducir nuestra presencia al personal esencial”, ha explicado.
El portavoz ha subrayado que la misión diplomática en Líbano “sigue operativa”, ya que mantiene “el personal fundamental” para desempeñar sus tareas prioritarias. “Se trata de una medida temporal destinada a garantizar la seguridad de nuestro personal mientras mantenemos nuestra capacidad para operar y dar asistencia a los ciudadanos estadounidenses”, ha zanjado.
En paralelo, el presidente estadounidense, Donald Trump, ha planteado la opción de un posible “ataque limitado” contra Irán con el objetivo de aumentar la presión sobre Teherán en el marco de las negociaciones, una posibilidad ante la que el Gobierno iraní ha advertido este mismo lunes de que una operación de ese tipo sería “un acto de agresión” que provocaría una respuesta militar “decisiva” por parte de sus fuerzas.
Trump, que inicialmente llegó a amenazar con una acción militar en respuesta a la represión de las últimas protestas en territorio iraní, pasó después a centrar sus avisos en el programa nuclear de Irán, que las autoridades de Teherán insisten en que tiene fines exclusivamente civiles y que se vio gravemente afectado por los bombardeos israelíes y estadounidenses de junio de 2025, en los que murieron más de 1.100 personas en el país asiático.
Desde entonces, Irán ha mostrado una profunda desconfianza a la hora de retomar el diálogo con Washington, precisamente por esa ofensiva, ejecutada en pleno proceso diplomático entre ambos países para intentar alumbrar un nuevo acuerdo nuclear, después de que el pacto sellado en 2015 quedara prácticamente desmantelado tras la retirada unilateral de Estados Unidos en 2018 por decisión del propio Trump.