EEUU plantea a Irán paralizar durante 20 años el enriquecimiento de uranio para cerrar un pacto

EEUU propone a Irán paralizar 20 años el enriquecimiento de uranio mientras Pakistán intenta salvar una segunda ronda de negociaciones.

3 minutos

El presidente de Irán, Masud Pezeshkian, durante una visita de representantes del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) a una instalación nuclear iraní. Europa Press/Contacto/Iranian Presidency

Publicado

3 minutos

El Gobierno de Estados Unidos ha propuesto a Irán que detenga durante 20 años sus actividades de enriquecimiento de uranio como condición clave para alcanzar un acuerdo de paz, en un contexto en el que ambas partes intentan salvar una segunda ronda de diálogo tras los fallidos contactos del sábado en Islamabad, capital de Pakistán.

“Estados Unidos ha sugerido un mínimo de 20 años (para la suspensión de esos trabajos de enriquecimiento de uranio), con todo tipo de restricciones”, han explicado fuentes conocedoras de la propuesta en declaraciones concedidas a Europa Press, descartando que Washington acepte a cambio una retirada de sanciones, una de las principales demandas de Teherán, que sostiene que su programa se ajusta al Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP).

La iniciativa fue presentada en las recientes conversaciones celebradas en Islamabad, que concluyeron sin un entendimiento para detener la ofensiva iniciada el 28 de febrero por fuerzas estadounidenses e israelíes contra el país asiático. Pese al fracaso, continúan los esfuerzos para organizar un nuevo encuentro antes del 21 de abril, fecha en la que expira el alto el fuego de dos semanas pactado hace seis días.

En esta línea, un portavoz de la Casa Blanca ha confirmado a Europa Press que la opción de “conversaciones futuras” con Irán “está siendo discutida”, aunque matizó que “por ahora no hay nada en agenda”, mientras Pakistán, que ejerce de mediador, aún no se ha pronunciado públicamente sobre esta posibilidad.

Paralelamente, el presidente estadounidense, Donald Trump, señaló este martes que esta segunda ronda “podría tener lugar en dos días” y planteó de nuevo que Pakistán sea el anfitrión, aprovechando para elogiar en declaraciones a “The New York Post” el papel del jefe del Ejército paquistaní, Asim Munir, figura central en los esfuerzos de mediación del país centroasiático.

Las delegaciones de ambos países abandonaron Islamabad el domingo, después de 21 horas de negociaciones el día anterior que terminaron sin acuerdo, aunque tampoco se produjo una ruptura definitiva del canal de diálogo.

De hecho, fuentes oficiales iraníes indicaron a la cadena paquistaní Geo TV que ven margen para retomar las conversaciones, si bien expresaron sus reservas sobre la disposición real de Washington a avanzar en esa dirección.

Estas fuentes precisaron además que, si se concreta una segunda ronda, Pakistán seguiría siendo el lugar preferente para acogerla, en línea con la postura expresada por Trump, tras el rol de Islamabad como canal de comunicación en pleno conflicto y su mediación para el alto el fuego y las conversaciones posteriores.

El vice primer ministro y ministro de Exteriores paquistaní, Ishaq Dar, destacó el domingo la función de Islamabad como mediador e instó a las partes a respetar el alto el fuego para dar margen a la vía diplomática, después de que las conversaciones concluyeran sin consenso por las profundas discrepancias entre Washington y Teherán, especialmente en torno al programa nuclear iraní.

Así, el vicepresidente estadounidense y jefe de la delegación norteamericana, JD Vance, anunció el cierre sin acuerdo de la ronda de diálogo y remarcó que Washington había presentado una “oferta final” a Teherán, insistiendo en la necesidad de un compromiso “firme” y “a largo plazo” por parte de Irán sobre su programa nuclear para impedir que desarrolle armas de destrucción masiva, algo que las autoridades iraníes han negado de forma reiterada.

Las gestiones para valorar una posible segunda ronda de conversaciones se desarrollan además en un clima de tensión permanente en el estrecho de Ormuz, parcialmente bloqueado por Irán como respuesta a la ofensiva mencionada, lanzada por sorpresa en pleno proceso diplomático entre Teherán y Washington para intentar sellar un nuevo pacto nuclear, después de que Trump abandonara unilateralmente en 2018, durante su primer mandato, el acuerdo firmado tres años antes.

La plena recuperación del tráfico en esta ruta marítima estratégica, otra de las exigencias de Estados Unidos, choca con las reclamaciones de Irán para que se respete su soberanía en la zona, mientras estudia una propuesta para cobrar ‘peajes’ por el tránsito con el fin de obtener recursos para la reconstrucción del país, gravemente dañado por los ataques de las fuerzas de Israel y Estados Unidos.

No obstante, el propio Trump anunció tras el cierre de las conversaciones en Islamabad un bloqueo al estrecho y amenazó con confiscar los barcos que cruzaran la vía tras realizar pagos a Irán, que ha reiterado que Ormuz permanece abierto a los países no hostiles —dejando fuera a Estados Unidos e Israel—, siempre que coordinen con sus Fuerzas Armadas la navegación en la zona.