El Gobierno de Estados Unidos ha decidido poner fin al estatus de protección temporal (TPS, por sus siglas en inglés) concedido a los ciudadanos yemeníes que huyeron de la guerra en su país, tras concluir que la situación actual en Yemen permite, a su juicio, el regreso seguro de esta población.
La medida, en línea con otras decisiones similares adoptadas bajo la Administración Trump y su orientación nacionalista, llega apenas una semana después de la formación de un nuevo Gobierno en Yemen. Sin embargo, sobre el terreno, la insurgencia hutí continúa controlando la capital y amplias zonas del territorio desde hace diez años, mientras que la crisis humanitaria, según coinciden las agencias internacionales, sigue siendo extremadamente grave.
El conflicto armado tampoco ha remitido, como evidencian los recientes choques entre las fuerzas gubernamentales yemeníes y los grupos separatistas del sur, que mantienen la inestabilidad en distintas regiones del país.
Pese a este contexto, la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, comunicó este viernes la retirada del TPS, que se hará efectiva 60 días después de la publicación oficial del aviso en el Registro Federal. Con ello se pone fin a un programa de protección iniciado en 2015, coincidiendo con el estallido de la guerra civil yemení.
“Después de evaluar las condiciones del país y consultar con las agencias gubernamentales estadounidenses correspondientes, he determinado que Yemen ya no cumple con los requisitos legales para la designación para el Estatus de Protección Temporal”, ha declarado Noem.
La responsable de Seguridad Nacional ha sostenido además que la permanencia de ciudadanos yemeníes bajo este amparo “va en contra del interés nacional”. “El TPS fue diseñado para ser temporal y esta administración está devolviendo al TPS a su intención original de ser temporal. Estamos priorizando nuestros intereses de seguridad nacional y poniendo a Estados Unidos por delante de todo”, ha añadido.
Noem advierte de que, una vez transcurrido el plazo de entrada en vigor de la decisión, el Departamento de Seguridad Nacional estará facultado para detener y expulsar a cualquier ciudadano yemení que permanezca en el país sin un estatus legal válido tras la finalización de su TPS.
“Si un extranjero obliga al departamento a su arresto y expulsión, puede que nunca se le permita regresar a Estados Unidos”, ha amenazado Noem.