El Ejecutivo de Estados Unidos ha reiterado este jueves que la Administración de Donald Trump pretende “mantener límites” a los arsenales nucleares una vez expirado el tratado de reducción de armas estratégicas Nuevo START, y ha vuelto a defender que China se incorpore a unas “conversaciones de control de armas”.
Fuentes del Departamento de Estado señalaron a Europa Press que “Trump ha hablado en repetidas ocasiones sobre abordar la amenaza que suponen para el mundo las armas nucleares”, recalcando a continuación que el presidente estadounidense “ha indicado que quiere mantener límites a las armas nucleares”.
Estas mismas fuentes remarcaron que la intención expresada por Trump pasa igualmente por “implicar a China en las conversaciones de control de armas” y añadieron que “el presidente (estadounidense) decidirá el camino hacia adelante en el control de las armas nucleares”. “Es algo que aclarará cuando considere oportuno”, concluyeron.
Las declaraciones se han producido pocas horas después de que el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, indicara que “ahora mismo” no existe “ningún anuncio” de Washington sobre la expiración del Nuevo START y avanzara que el jefe de la Casa Blanca “opinará más tarde sobre esto”.
“Obviamente, el presidente ha sido claro en el pasado sobre que para tener un verdadero control de armas en el siglo XXI es imposible hacer algo que no incluya a China debido a su vasto y rápidamente creciente arsenal (de armas nucleares)”, afirmó. Sin embargo, Pekín reiteró este mismo jueves que no contempla sumarse a estas conversaciones, alegando que sus capacidades nucleares “no están al mismo nivel” que las de las dos grandes potencias.
Paralelamente, el Kremlin manifestó también este jueves que considera “negativa” la expiración del tratado, firmado con Estados Unidos en 2011 y que ha quedado sin efecto ante la ausencia de un nuevo marco, lo que supone que, por primera vez en más de medio siglo, no exista un sistema de control de este tipo de armamento entre ambos países. Moscú insistió además en que su oferta a Washington para “mantener el techo de restricciones durante un año” sigue “sin respuesta”.
El acuerdo fue rubricado en abril de 2010 en Praga por los entonces presidentes de Estados Unidos y Rusia, Barack Obama y Dimitri Medvedev, y entró en vigor en febrero de 2011 tras la ratificación por ambas partes. No obstante, el presidente ruso, Vladimir Putin, comunicó en febrero de 2023 la suspensión de la participación de Rusia, en pleno contexto de la invasión de Ucrania, y desde entonces no se ha alcanzado un pacto para renovarlo.
El secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, ha calificado en las últimas horas la caducidad del tratado como “un momento grave para la paz y la seguridad internacional”, puesto que “no hay límites vinculantes sobre los arsenales nucleares estratégicos” de Estados Unidos y Rusia. “Esta disolución de décadas de logros no podría tener lugar en peor momento, ya que el riesgo del uso de un arma nuclear es el más elevado en décadas”, advirtió, al tiempo que instó a “reiniciar y crear un régimen de control de armas adecuado a un contexto en rápida evolución”.