El máximo responsable de la banda criminal La Inmaculada, Andrés Felipe Marín, conocido como “Pipe Tuluá”, ha sido puesto este martes a disposición de las autoridades de Estados Unidos, que lo reclaman por tres acusaciones vinculadas al narcotráfico, en la antesala de la reunión que mantendrán en la Casa Blanca el presidente estadounidense, Donald Trump, y su homólogo colombiano, Gustavo Petro.
Bajo un fuerte dispositivo policial, Marín fue sacado de madrugada de una comisaría situada en el centro de Bogotá y conducido hasta las instalaciones de la Dirección Antinarcóticos de la Policía, junto al aeropuerto internacional de El Dorado, desde donde será embarcado con destino a territorio estadounidense.
En Estados Unidos, un tribunal del estado de Texas lo investiga por tres cargos relacionados con el envío masivo de estupefacientes, en coordinación con otras estructuras del crimen organizado, entre ellas la mexicana La Línea, el Cártel de Sinaloa y la colombiana Oficina de Envigado, surgida en los años 80 como entramado de sicarios al servicio de Pablo Escobar.
“Pipe Tuluá” estaba cumpliendo en Colombia una condena de 30 años de cárcel por homicidio, extorsión y concierto para delinquir. El hecho de que siguiera dirigiendo las operaciones de su grupo desde prisión llevó a las autoridades a trasladarlo a la comisaría de Los Mártires, en pleno centro de la capital, para reforzar las medidas de control sobre sus movimientos y comunicaciones.
La extradición se formaliza a pocas horas del encuentro entre Petro y Trump en la Casa Blanca, cita en la que se pretende rebajar la tensión entre ambos gobiernos tras meses de advertencias procedentes de Washington. La entrega de capos de alto perfil a la Justicia estadounidense se ha mantenido como uno de los asuntos centrales en la agenda de los contactos bilaterales.
La Inmaculada es una estructura delictiva con base en el departamento de Valle del Cauca, con un radio de acción centrado en la ciudad de Tuluá, en el occidente colombiano. En los últimos años se ha registrado un repunte de los episodios violentos atribuidos a esta organización después de la captura del hermano de “Pipe Tuluá”, Mauricio Marín Silva, alias “Nacho”.