El enviado especial de Estados Unidos, Steve Witkoff, afirmó este martes que Washington ha logrado destruir “casi toda” la infraestructura de enriquecimiento y conversión nuclear de Irán. Al mismo tiempo, sostuvo que, antes del inicio de la ofensiva conjunta con Israel, Teherán aún contaba con material suficiente para fabricar once bombas atómicas. La operación militar, desarrollada junto a Israel, entra ya en su duodécimo día.
“Hemos destruido casi toda su capacidad de enriquecimiento y de conversión”, declaró en una entrevista a la cadena CNBC, en la que vinculó esta idea, también en relación con la ofensiva de junio de 2025, con nuevas advertencias sobre el programa nuclear iraní. Según detalló, Irán disponía de “460 kilogramos de material enriquecido al 60%” antes del inicio de los ataques, lanzados el 28 de febrero.
En la misma intervención, Witkoff insistió en que “no hay razón para estar al 60%, ninguna, ninguna razón, a menos que se busque un arma (nuclear)” y defendió la decisión de la Casa Blanca de reanudar los bombardeos sobre el país centroasiático apenas un día después de celebrar una ronda de conversaciones con sus representantes.
“Empezar la conversación con la premisa de que tienen derecho a enriquecer, sumada a la de que tienen material de enriquecimiento equivalente a once bombas a una semana o una semana y media de alcanzar la capacidad para armas, y que no iban a darnos diplomáticamente lo que, según ellos, no podríamos conseguir desde el punto de vista militar, fue razón suficiente para que decidiéramos que no estaban allí para negociar deliberadamente una solución diplomática a este conflicto”, expuso el enviado estadounidense, justificando así el giro hacia la vía militar.
Witkoff reconoció además “no saber” cómo terminará la guerra, pero remarcó que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, “no es la persona adecuada para enfrentarse” y “ha trazado una línea roja: Irán no puede tener un arma”. Pese a la incertidumbre, aseguró que, “después de siete u ocho días, estamos muy por delante de lo que habíamos previsto en este momento”, en referencia al desarrollo de la campaña militar.
Por otro lado, pronosticó que las represalias de Teherán contra bases e intereses estadounidenses en distintos países de Oriente Próximo podrían desembocar en una nueva ampliación de los llamados acuerdos de Abraham, el marco de normalización con Estados árabes impulsado por Washington durante la primera Administración Trump. A estos acuerdos se sumaron en 2020 Emiratos Árabes Unidos, Bahréin, Sudán y Marruecos, tras seguir la senda marcada anteriormente por Jordania y Egipto.
“Están saliendo de la nada, convocándonos, en múltiples intentos de contactar a países que quieran formar parte de los Acuerdos de Paz de Abraham”, aseguró Witkoff, quien sostuvo que el “esfuerzo iraní por aterrorizar la zona” está contribuyendo a “unir a la gente” en el bloque contrario a Teherán y a reforzar los lazos entre Estados Unidos y varios países árabes.