La Administración de Donald Trump ha anunciado este jueves que los altos cargos de Irán y sus familiares “no son bienvenidos” en Estados Unidos, en un contexto de creciente tensión por las amenazas de ataque de Washington contra Teherán a raíz de la represión de las últimas protestas antigubernamentales en el país centroasiático.
“Quienes se benefician de la brutal opresión del régimen iraní no son bienvenidos a beneficiarse de nuestro sistema migratorio”, ha señalado el Departamento de Estado en un escueto comunicado difundido a través de redes sociales.
El Departamento ha precisado que su responsable, Marco Rubio, ha adoptado “medidas esta semana para revocar el privilegio de estar en Estados Unidos de altos funcionarios iraníes y sus familiares”, al tiempo que “el pueblo iraní continúa luchando por sus derechos básicos”.
El anuncio coincide con la decisión de la Unión Europea de incluir a la Guardia Revolucionaria de Irán en su lista de organizaciones terroristas, al considerar que esta fuerza paramilitar forma parte esencial del aparato represivo del régimen iraní.
Por su parte, las autoridades de Teherán han situado en 3.000 los muertos en las movilizaciones iniciadas a finales de diciembre, argumentando que entre los participantes había “terroristas” apoyados por Estados Unidos e Israel que buscaban incrementar el número de víctimas para justificar una intervención militar. Organizaciones de la sociedad civil, sin embargo, elevan el balance a más de 6.000 fallecidos como resultado directo de la represión.