Las Fuerzas Armadas de Estados Unidos y Corea del Sur han llevado a cabo una serie de ejercicios militares combinados con fuego real y el empleo de drones de reconocimiento, según ha detallado el Ejército estadounidense, que vincula estas prácticas a los esfuerzos por “reforzar sus capacidades operativas con la introducción de nuevas tecnologías”.
Alrededor de 900 militares de ambos países han participado en estas maniobras, desarrolladas en el polígono surcoreano de Pocheon, situado a unos 30 kilómetros de la Zona Desmilitarizada que divide a las dos Coreas, que siguen técnicamente en guerra desde el armisticio firmado tras tres años de enfrentamientos en la década de 1950.
En las actividades han intervenido igualmente paracaidistas de la 11ª División Aerotransportada, con base en Alaska, una unidad que “no está limitada por la distancia”, tal y como ha señalado el propio Ejército en un comunicado.
“Al integrar las últimas tecnologías, como los sistemas aéreos no tripulados, y ejecutar operaciones complejas en múltiples dominios, la alianza entre Estados Unidos y la República de Corea está forjando activamente una fuerza más letal, ágil e interoperable”, ha subrayado la institución castrense.
De este modo, ha insistido en que este dispositivo conjunto se encuentra “preparada para disuadir la agresión y garantizar la estabilidad en la región del Indo-Pacífico”. Asimismo, ha remarcado que ambas partes ya llevaron a cabo maniobras de características similares la semana pasada, en un contexto de creciente tensión en la península de Corea.