El portavoz de las Fuerzas Armadas de Irán, Ebrahim Zolfaqari, ha asegurado este domingo que el país está preparado ante una posible ofensiva terrestre de Estados Unidos, una hipótesis que, según ha advertido, terminaría con graves consecuencias para las tropas norteamericanas.
Irán eleva el tono ante una posible incursión
Durante una intervención retransmitida por la televisión pública iraní, Zolfaqari ha afirmado que el Ejército iraní “espera” un movimiento de este tipo por parte de Washington, al tiempo que ha lanzado una dura advertencia sobre el desenlace que tendría una intervención militar en suelo iraní.
El portavoz ha calificado de “quimera” las amenazas de operaciones terrestres atribuidas al presidente estadounidense, Donald Trump, y ha defendido que Irán está preparado para responder con contundencia.
Advertencias y mensaje de disuasión
En su discurso, el mando militar ha insistido en que cualquier intento de ocupación derivaría en una respuesta inmediata, subrayando que las fuerzas iraníes llevan tiempo preparándose para un escenario de este tipo.
Zolfaqari ha sostenido además que Estados Unidos actúa desde una lógica de fuerza y ha instado a su liderazgo a tener en cuenta la historia del país antes de avanzar en esa dirección.
Sospechas sobre una estrategia encubierta
En la misma línea, el presidente del Parlamento iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, ha advertido de que los recientes mensajes de diálogo lanzados por Washington podrían ocultar preparativos militares.
El dirigente iraní ha señalado que las Fuerzas Armadas permanecen en alerta ante una posible ofensiva y ha reiterado que Irán respondería tanto a Estados Unidos como a sus aliados en la región.
Escalada verbal en plena tensión regional
Estas declaraciones se producen en un contexto de alta tensión en Oriente Medio, marcado por enfrentamientos indirectos, ataques selectivos y un aumento de la retórica militar entre las partes.
Aunque no hay confirmación de una operación terrestre inminente, el endurecimiento del discurso evidencia un escenario de máxima desconfianza y riesgo de escalada, en el que ambas potencias mantienen una postura cada vez más confrontativa.