El regidor de Milán, Giuseppe Sala, ha arremetido este martes contra la posible llegada de agentes de la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés) a los Juegos Olímpicos de Invierno que se celebran en la ciudad italiana desde el 6 de febrero.
La opción de que miembros de la Patrulla Fronteriza formen parte del dispositivo que acompañará al vicepresidente estadounidense, JD Vance, y al secretario de Estado, Marco Rubio, durante la ceremonia de apertura de los Juegos de Milán-Cortina d'Ampezzo ha desatado una fuerte controversia en Italia. Diversas voces políticas, entre ellas la del propio alcalde, han censurado que se despliegue en el país a las fuerzas implicadas en la muerte de manifestantes en Minneapolis.
“Todavía no lo sabemos, y eso ya es un problema”, ha indicado Sala sobre la eventual participación de estos agentes en la delegación oficial de Estados Unidos que viajará a Italia. “El problema existe: se trata de una milicia que mata, que entra en las casas de la gente firmando ella misma el permiso. Está claro que no son bienvenidos en Milán, de eso no hay duda”, ha subrayado.
El alcalde ha defendido la necesidad de mostrar rechazo ante su posible llegada, recalcando que “no deben” desplazarse a Italia, al considerar que se trata de un cuerpo que no respeta los estándares de una seguridad “democrática”. “Somos capaces de ocuparnos nosotros mismos de su seguridad. No necesitamos al ICE”, ha añadido en unas declaraciones difundidas por la emisora italiana RTL.
Las intervenciones de agentes del ICE en Minnesota han provocado multitudinarias protestas ciudadanas, así como inquietud y críticas procedentes de diferentes sectores políticos. El episodio más reciente es la muerte del enfermero Alex Pretti el pasado sábado, cuando un agente de la Patrulla Fronteriza le disparó en varias ocasiones mientras estaba siendo inmovilizado en el marco de un operativo para detener a un extranjero en el centro de Minneapolis.
Las autoridades federales sostienen que Pretti portaba un arma en el momento de los hechos y esgrimen el derecho de los agentes a protegerse. No obstante, el enfermero disponía de licencia para portar armas.
Este suceso y otras actuaciones de los agentes, como la muerte de Reneé Good el 7 de enero, también abatida a tiros, o la detención de un menor de cinco años, han encendido aún más la indignación social en el estado.