El alto el fuego encara su último fin de semana entre tensión en Ormuz y opciones de diálogo

El alto el fuego entre Washington y Teherán afronta su último fin de semana con tensión en Ormuz y frágiles negociaciones que también afectan a Líbano.

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Un hombre carga una bombona de butano en Srinagar (India) Europa Press/Contacto/Faisal Bashir

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El alto el fuego de dos semanas en la guerra de Irán, pactado el pasado 8 de abril entre Washington y Teherán, entra en su segundo y decisivo fin de semana entre una calma relativa y una creciente tensión sobre el estrecho de Ormuz, epicentro estratégico del conflicto. Todo ello después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, optara este viernes por mantener el bloqueo sobre el perímetro marítimo de la zona.

Desde Teherán, la respuesta no se hizo esperar. Irán sostiene que el estrecho continúa bajo su control soberano y advierte de que cualquier embarcación que pretenda cruzarlo deberá contar con autorización previa de la Guardia Revolucionaria y seguir las rutas fijadas por las autoridades iraníes. En esencia, el régimen considera que la decisión de Trump no altera las condiciones pactadas del alto el fuego.

Pese a ello, comienzan a aparecer señales limitadas de distensión. Según datos del proveedor de tráfico marítimo MarineTraffic, citados por la cadena Al Yazira, al menos cuatro buques atravesaron en las últimas horas el paso marítimo, entre ellos cargueros petroquímicos, petroleros y barcos de gas licuado. A ello se suma la reapertura parcial del espacio aéreo iraní y de varios aeropuertos desde primera hora de este sábado, anunciada por la Autoridad de Aviación Civil.

Diplomacia bajo amenaza

En este contexto, Trump ha dejado abierta la posibilidad de extender la tregua más allá de las dos semanas inicialmente previstas si no se alcanza un acuerdo antes del miércoles. “No lo sé. Tal vez no lo extienda, pero el bloqueo seguirá en pie”, afirmó, en una declaración que vuelve a introducir incertidumbre en un equilibrio ya de por sí frágil.

El presidente estadounidense también anunció el envío este domingo de una delegación a Islamabad para explorar una posible reanudación de las conversaciones con Irán al día siguiente. Sin embargo, endureció el tono al advertir de que, si el diálogo fracasa, “habrá que empezar a lanzar bombas de nuevo”.

Pakistán se perfila así como mediador clave. El jefe del Ejército paquistaní, mariscal Asim Munir, concluyó este viernes una visita oficial de tres días a Irán, donde se reunió con las principales autoridades políticas y negociadoras del país. Islamabad ha definido la misión como una muestra de su “inquebrantable determinación” para facilitar una salida pactada al conflicto.

Las exigencias de Teherán

La eventual nueva ronda negociadora afronta, sin embargo, los mismos obstáculos que la anterior. Irán insiste en preservar su programa nuclear civil, reclama compensaciones por los daños humanos y materiales causados por los bombardeos de Estados Unidos e Israel y vuelve a situar sobre la mesa la cuestión de sus activos congelados en territorio estadounidense.

Trump se vio obligado este viernes a desmentir una información publicada por Axios según la cual Washington estudiaría desbloquear cerca de 17.000 millones de euros en fondos iraníes a cambio de que Teherán renuncie a sus reservas de uranio enriquecido.

La mera posibilidad ha generado inquietud entre aliados republicanos. El senador Lindsey Graham advirtió en X que confía en que Trump no repita un acuerdo similar al firmado por Barack Obama en 2015, que permitió entonces el retorno de Irán a los mercados internacionales.

El frente libanés, otra variable crítica

El otro foco sensible sigue siendo Líbano. Irán ha vinculado el mantenimiento del alto el fuego con Washington a la evolución del conflicto entre Israel y Hezbolá, principal aliado regional de Teherán.

Aunque la tregua se mantiene formalmente, medios libaneses informaron de bombardeos israelíes durante la pasada noche sobre Marjayún, en el sur del país. Israel continúa tratando de consolidar una franja de seguridad hasta el río Litani, considerada por su Ejército una “zona de amortiguación”.

En paralelo, el presidente libanés Joseph Aoun anunció que exigirá la retirada israelí del sur en el marco de conversaciones directas abiertas con Tel Aviv. Además, reclamó que el Estado libanés asuma una “única responsabilidad nacional” de cara a una futura negociación que incluye uno de los asuntos más sensibles: el eventual desarme de Hezbolá.

Según Aoun, Donald Trump le trasladó personalmente su apoyo a la soberanía, independencia e integridad territorial del Líbano durante una conversación telefónica mantenida este jueves.