El partido neerlandés de centroizquierda D66, vencedor por un estrecho margen en las elecciones legislativas de noviembre, ha comunicado este viernes que ha decidido impulsar la formación de un ejecutivo en minoría junto a los liberales del Partido Popular por la Libertad y la Democracia (VVD) y la Llamada Demócrata Cristiana (CDA).
“Optamos con confianza por una coalición minoritaria de tres partidos. Trabajamos en planes ambiciosos para Países Bajos y queremos ofrecer amplias oportunidades de colaboración”, ha señalado el dirigente de D66, Rob Jetten, en su cuenta de Facebook, donde también ha expresado que espera “concluir las negociaciones” con VVD y CDA “en las próximas semanas”.
Jetten, a quien se perfila como futuro primer ministro, ha extendido su mensaje al resto de fuerzas representadas en el Parlamento y el Senado, así como a la ciudadanía, al tejido empresarial y a las organizaciones sociales, con el objetivo de “unir fuerzas y resolver juntos los problemas” que afronta el país.
Instantes antes de la publicación en redes, los responsables de las tres formaciones comparecieron brevemente ante los medios para confirmar su apuesta por este acuerdo. En esa intervención admitieron que “será un trabajo duro para el nuevo gabinete” aunque confían en que podrán “lograrlo”.
De acuerdo con la televisión pública NOS, resulta poco habitual en Países Bajos que una coalición arranque la legislatura sin una mayoría parlamentaria sólida, algo que sí es más frecuente en otros sistemas europeos.
Entre los tres partidos suman únicamente 66 de los 150 escaños de la Cámara Baja, por lo que se verán obligados a buscar apoyos variables para sacar adelante las iniciativas legislativas, con especial atención al presupuesto de este año, considerado la prioridad inmediata.
El VVD, que estuvo encabezado anteriormente por el actual secretario general de la OTAN, Mark Rutte, pretendía incorporar a la alianza al partido populista y conservador JA21, una opción a la que se opuso D66. Este último, por su parte, intentó acercar posiciones con los socialdemócratas de la coalición del Partido del Trabajo y los Verdes de GroenLinks (GL/PvdA), una vía que finalmente quedó descartada por el veto del VVD.