El CICR avisa de un grave deterioro de la vida civil por la escalada de violencia en Oriente Próximo

El CICR y el NRC alertan de un grave deterioro de la vida civil y riesgo de catástrofe humanitaria por la escalada bélica en Oriente Próximo.

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Imagen de archivo de un ataque de Israel contra Líbano. Europa Press/Contacto/Daniel Carde

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El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) ha advertido este viernes del “debilitamiento de los pilares de la vida civil” ante la intensificación de la violencia en Oriente Próximo tras la ofensiva iniciada a finales de febrero por Estados Unidos e Israel contra Irán.

En un comunicado, la organización ha subrayado que “ya va un mes de las hostilidades que han trastornado la vida de millones de personas y han tenido repercusiones mucho más allá de la región, con una magnitud y una rapidez que amenazan con desbordar la respuesta humanitaria”.

El CICR ha lamentado que “en tan solo cuatro semanas, miles de personas han perdido la vida”. “Entre ellas hay miembros de los equipos de emergencia y trabajadores humanitarios. Cientos de miles de personas se han visto obligadas a abandonar sus hogares”, ha señalado, antes de precisar que “la infraestructura crítica para el suministro de energía, agua y atención de salud ha sufrido daños o destrucción”.

La organización ha denunciado que “el uso de armas explosivas pesadas con amplia área de impacto en entornos urbanos ha causado sufrimiento y miedo en grandes proporciones. El modo en que se ha llevado adelante los ataques ha agravado el impacto negativo. Si no se respetan las leyes de la guerra, la población civil seguirá sufriendo consecuencias profundas que podrían prolongarse más allá del conflicto armado actual”.

Por ello, ha reclamado que se respeten dichas normas, ya que su cumplimiento “reduce las consecuencias para los civiles”, especialmente en operaciones militares de este tipo. Ha recordado además que “todas las partes, independientemetne de cuáles sean, están obligadas por el Derecho Internacional Humanitario, y todos los Estados tienen la obligación de respetar y hacer respetarlo, aun si su adversario no lo hace”.

“INCERTIDUMBRE EXTREMA” PARA MILLONES DE PERSONAS

En paralelo, el secretario general del Consejo Noruego para los Refugiados (NRC), Jan Egeland, ha alertado de que, tras un mes de guerra, millones de personas “se encuentran ante la incertidumbre extrema”.

“Millones de personas ya han huido en busca de seguridad. Otros permanecen en sus casas por temor a que el desplazamiento sea aún más peligroso, ya que ningún lugar parece seguro. En todo Oriente Próximo, 2.700 personas han muerto a causa de ataques estadounidenses, israelíes e iraníes, más de la mitad de ellas en Irán. Los civiles están pagando el precio más alto de esta guerra, que debe terminar”, ha indicado en una nota.

Egeland ha detallado que son “innumerables” las viviendas, hospitales y centros educativos que han quedado dañados o destruidos. “Mis colegas del NRC en Irán trabajan en condiciones extremadamente difíciles y peligrosas para ampliar la cobertura a las familias desplazadas por la guerra. Cada noche permanecen despiertos, escuchando las explosiones y temiendo por sus vidas, y cada mañana regresan al trabajo, haciendo todo lo posible por apoyar a las familias más necesitadas”, ha relatado.

Ha recalcado que entre los colectivos más expuestos figuran los más de 4 millones de ciudadanos afganos que continúan en Irán tras huir de su país. “La gran mayoría vive en ciudades que sufren intensos ataques. Muchos afganos no pueden huir porque no tienen adónde ir ni permiso para hacerlo. Más de 35.000 afganos han regresado a Afganistán desde Irán desde el comienzo de la guerra, y más de un millón de afganos en Irán siguen en riesgo de ser deportados a Afganistán, un país que no está en condiciones de recibirlos”, ha advertido.

Según Egeland, “las organizaciones humanitarias simplemente no tienen los recursos para evitar que la gente pase hambre ni para proporcionar refugio de emergencia a las personas sin hogar. Instamos a los donantes a que aumenten su apoyo de inmediato para prevenir un mayor sufrimiento”.

El responsable del NRC ha concluido alertando de que “si la guerra continúa, se corre el riesgo de una catástrofe humanitaria mucho mayor”. “Millones de personas podrían verse obligadas a huir a través de las fronteras, lo que ejercería una presión inmensa sobre una región ya sobrecargada”, ha remachado.